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22 de mayo de 2024
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Espectáculos

El legado de Invisible, la banda de culto de Spinetta que tuvo una canción censurada por Perón


Invisible se convirtió con el tiempo en la gran banda de culto de Luis Alberto Spinetta. Poco más de tres años y tres álbumes históricos que aun hoy siguen provocando no sólo admiración por su calidad sino también eternas discusiones acerca de cuál es el más logrado.

A Invisible le sobraba audacia; su música, si bien surgida de la fuente del rock, exhibía timbres y texturas novedosas, por momentos de una belleza austera, en otros, poderosos motivos melódicos se convertían en protagonistas.

Invisible, el trío original: Machi, Tomo y el Flaco Spinetta.Invisible, el trío original: Machi, Tomo y el Flaco Spinetta.

Sus tres álbumes dan prueba de ello, Invisible (1974), Durazno sangrando (1974) y El jardín de los presentes (1976). Antes de estos históricos discos, el trío había lanzado a finales de 1973, un simple con los temas Estado de coma y Elementales leches, este último inexplicablemente censurado por el gobierno de Juan Domingo Perón. Tal vez por el título mismo, y no por versos como «Lo que está y no se usa, nos fulminará».

Mucho de rock y algo de jazz

Más allá de este dilema, Invisible, entre 1973 y 1977, fue el tercer grupo del artista después de Almendra y Pescado Rabioso y significó en la carrera del artista un verdadero quiebre tanto desde el punto artístico como personal.

En lo artístico, Spinetta supo conjugar con una sincera crudeza el rock con ciertos condimentos jazzísticos que, posteriormente, se afianzaron en sus composiciones; el primer trabajo pos-Invisible: A 18 minutos del sol es una clara demostración de este camino iniciado en trío con Machi Rufino en bajo y Pomo en batería.

Spinetta, con Pomo y Machi Rufino, en la época del primer álbum de Invisible, en 1974, hace 50 años.Spinetta, con Pomo y Machi Rufino, en la época del primer álbum de Invisible, en 1974, hace 50 años.

Invisible tenía mucho rock y algo de jazz, esencialmente dado por el aporte swing de las figuras de walking bass de Machi.

En lo personal, Invisible resultó el trampolín para el lanzamiento de Spinetta como solista, aunque con ciertos resguardos, como en este caso donde prefirió que las composiciones fueran firmadas con el nombre del trío. De alguna manera quiso encubrir su natural liderazgo bajo el paraguas de una banda.

A partir de Invisible y salvo en la década del ’90 con Los Socios del Desierto, Spinetta edificó su carrera con diferentes propuestas, pero todas bajo la firma de su apellido.

A medio siglo del primer LP

Se cumplieron en abril 50 años de la grabación del primer álbum del trío, un trabajo que tuvo una importancia capital para aquel momento del rock. Spinetta abrió un camino que confirmó no sólo su calidad de compositor sino también marcaba un nuevo rumbo en su carrera.

“Para mí, el primero fue el más representativo de lo que fue Invisible”, afirmó Machi durante la charla telefónica con Clarín. “La grabación se hizo en Phonalex, en el bajo Belgrano, un lugar que tenía un estudio grande y varios pequeños donde se hacían doblajes. El disco está grabado en cuatro canales, con otro canal fantasma que se agregó en el momento de mezclar».

La tapa del primer álbum de Invisible, de 1974.La tapa del primer álbum de Invisible, de 1974.

Y agregó: «Éramos muy eficientes a la hora de grabar. Entrábamos con todo cocinado, no íbamos ni a ensayar ni a terminar los temas en el estudio. Lo teníamos todo hecho”, agregó este músico con una importante historia dentro de la escena argentina.

La idea de Spinetta fue desarrollar una música casi a contrapelo de lo que se imponía por aquel tiempo en el rock, ni sinfónico, ni distorsión. Buscaba un sonido limpio, con arreglos abiertos, cambios y climas diferentes.

En este sentido, quizás atento a la vuelta de la democracia, en marzo de 1973 sobrevolaba ese espíritu en los temas, compuestos con aportes de los tres músicos. Tanto Machi como Pomo, por aquella época, ya eran dos artistas con experiencia y una plasticidad que quedó en evidencia desde el primer momento.

“Un día sonó el timbre de mi casa en Palermo, atendí y escuché ‘Machi, soy Luis’. Entró y me dijo, ‘Estoy con Pomo y queremos armar algo con vos’. Por supuesto, le dije. Era un gran admirador de Almendra, vi su debut en el Di Tella. ¡Casi que no podía creer que me estuviese proponiendo tocar con él!”, recordó el bajista.

“La idea inicial era un cuarteto con un tecladista, pero el problema fue que el tecladista no aparecía y por la urgencia, una urgencia propia de la juventud, salimos a tocar en trío”, contó.

Tres camas juntas

Machi y Pomo se conocían bien; habían estado un año y medio tocando con Pappo. Bastante tiempo para los grupos de Pappo que cambiaba de formación todo el tiempo, Grabaron Pappo’s Blues 3 y un tema, Con Elvira es otra cosa, que salió en el volumen 4.

“Después llegó el momento de buscar un lugar de ensayo. Bastante difícil era encontrar un lugar en esos años, y por el lado de Luis apareció una quinta en General Rodríguez. Nos íbamos a tocar de lunes a viernes y los fines de semana volvíamos. Solos los tres, sin plomos, ni mujeres. Tocábamos y convivíamos. Recuerdo que teníamos las tres camas una al lado de las otra«, contó el bajista, que en la actualidad forma parte del trío de fusión Epumer-Machi-Judurcha.

Prosigue: «Estábamos todo el tiempo juntos y eso fue muy importante para el grupo. Se creó un lazo muy fuerte, a tal punto que cuando veníamos a la capital, a la hora ya estábamos otra vez juntos, en la casa de alguien, por lo general nos juntábamos en casa. Y esa química se reflejó en la música. Queríamos estar juntos todo el tiempo”.

Y aclara: “No es lo mismo juntarse dos o tres veces por semana que convivir. Totalmente distinto. Estábamos muy sintonizados los tres. Era ese el momento; yo no tenía hijos y Luis tampoco”.

Tocaban sin ninguna premeditación. La música salía de esa manera, con libertad, que fue uno de los aspectos que se consolidó como el estilo de la banda.

El trío sonaba con una enorme plasticidad, y para Machi esa experiencia fue natural. “No hay ningún impedimento en hacer la música de Pappo y pasar a hacer la música de Invisible. Recuerdo que se hablaba de lo sorprendente que sonaba la base rítmica, cuando en realidad eso era lo natural: somos músicos tocando nuestra música”.

En las primeras sesiones en la quinta de Rodríguez, para ir ablandando, tocaron temas de Artaud. “Buscamos uno que sepamos los tres (se ríe). Ese fue en el primer momento, y a partir de ahí se fue construyendo esa química tan fuerte que teníamos”, añadió.

Lo que Invisible trasuntó era un espíritu colectivo en el que había profunda interacción, sin guiones, sin indicaciones. Se podría decir que la música iba surgiendo sobre la marcha.

“Luis tenía alguna idea y la desarrollábamos. Uno de los temas que más recuerdo es Irregular (del primer disco). Cuando terminamos nos quedamos mirándonos… y dijimos: ‘¡Qué es esto que acabamos de tocar!’ Ese tipo de sensaciones era bastante común. Uno de los temas que salió directo fue La llave del mandala. Recuerdo el entusiasmo de Spinetta, en especial, con que yo cantase en el grupo, algo que no tenía inicialmente previsto. Luis insistió en que cantase”.

El grupo debutó en el Teatro Astral el 23 de noviembre de 1973, con un lleno completo que generó que la banda hiciera un ciclo en esa sala.

Sus tres discos

Mientras que Invisible, su primer álbum, lanzado en el sello Talent- Microfón, está influido en su poética por una búsqueda interior como también las paradojas existenciales, con referencias desde las culturas precolombinas hasta Carl Jung y el propio EC Escher, artista del que tomó sus grabados para la portada del disco.

El vinilo salió con las letras en su interior y un disco simple que lo acompañaba con La llave del mandala y Lo que nos ocupa es esa abuela, la conciencia que regula el mundo.

La tapa de "Durazno sangrando", el segundo álbum de Invisible.La tapa de «Durazno sangrando», el segundo álbum de Invisible.

Su siguiente trabajo fue Durazno sangrando, ya para el sello CBS, que presentaron el 21 y 22 de noviembre de 1975, en el Teatro Coliseo. “El disco que tiene un trabajo muy especial y diferente a todos fue Durazno sangrando, un álbum conceptual, como si fuese un gran tema largo. Ese disco llevó mucho ensayo, con partes muy complejas. De todos modos, lo grabamos de la misma manera, sin vacilaciones y además estábamos felices porque pasamos de 4 canales a 16”, recordó Machi.

El grupo, antes de grabarlo, hizo un tema para probar un poco el aire, y salió así salío una versión de Amor de primavera, de Tanguito, que se lanzó dentro de un disco con otros temas de otras bandas.

Con el ingreso de Tommy Gubitsch en guitarra, Invisible pasó de trío a cuarteto. La participación de este joven guitarrista fue parcial, ya que sólo se presentó con Invisible en dos conciertos de los cuatro que hicieron como cuarteto, ya que en las fechas en las que ausentó fue para tocar con el bandoneonista Rodolfo Mederos, grupo del que formaba parte desde antes que lo convocara Spinetta.

La icónica portada del tercer disco de Invisible, "El jardin de los presentes".La icónica portada del tercer disco de Invisible, «El jardin de los presentes».

En 1976, lanzaron El jardín de los presentes, sin duda, uno de los grandes discos del rock en la Argentina, un álbum que envuelve rock, jazz y tango en un manto de fusión, realmente innovador que tuvo una respuesta del público de un genuino entusiasmo. Ese año, poco antes de la separación de la banda llenaron dos Luna Park, unas 25 mil personas asistieron en una época oscura para el país bajo la dictadura militar.

El grupo se separó a comienzos de 1977: Gubitsch viajó a Italia convocado por Astor Piazzolla para armar su octeto electrónico y Machi y Pomo participaron de diferentes proyectos con Spinetta a lo largo de su carrera, como Banda Spinetta y Spinetta Jade.

Spinetta en el show del 2009 con las Bandas Eternas, donde reunió a Invisible con Machi y Pomo.Spinetta en el show del 2009 con las Bandas Eternas, donde reunió a Invisible con Machi y Pomo.

Cabe agregar que en 2009 Spinetta reunió a Invisible para su mega-concierto con las Bandas Eternas en Vélez, y en 2022 salió el disco En vivo – Teatro Coliseo 1975.

Invisible, tapa del disco en vivo grabado 1975 y publicado en 2022.Invisible, tapa del disco en vivo grabado 1975 y publicado en 2022.

“Los cambios y todo lo demás fue propio de la energía de una persona que siempre buscó avanzar en la música, incluso metiéndose en lugares difíciles, como lo fue su siguiente trabajo A 18 minutos del sol, en el que participé y que fue recibido con mucha resistencia porque había gente que quería que Luis siguiese cantando Muchacha«.

“Un día le pregunté ¿Qué significó para vos Invisible, Luis? Y me contestó: ‘Invisible es una joya que guardo en un cofre de oro’”, concluye Machi.



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