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14 de julio de 2024
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Policiales

el álbum de fotos inéditas de “Los Doce Apóstoles”, a 28 años del sangriento motín de Sierra Chica


El sábado 30 de marzo de 1996 –en medio de la Semana Santa– un grupo de presos de la Unidad 2 de Sierra Chica, en Olavarría, intentó escaparse del penal escalando el muro. Tenían dos escaleras rudimentarias, facas y una pistola 11,25 Ballester Rigaud que tiempo antes les había dejado, como legado, el famoso asaltante Hugo «La Garza» Sosa Aguirre antes de ser trasladado a la cárcel de Batan.

La fuga fue abortada a los tiros por los guardiacárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). Pero lejos de concluir como un escape frustrado el episodio dio pie al motín más largo y sangriento de la historia criminal argentina. Duró ocho días –entre el 30 de marzo y el 7 de abril– y tuvo como rehenes a una jueza, su secretario, 13 penitenciarios y tres miembros de la congregación de Testigos de Jehová que habían ido a la cárcel de visita.

De los ocho presos asesinados por los amotinados siete terminaron descuartizados y quemados en el horno de pan del penal. El octavo murió en el hospital. Con el que más se ensañaron fue con Agapito «Gapo» Lencina, un correntino de 40 años con fama de buchón y «arruina guachos» (violador de presos jóvenes).

A «Gapo» le pegaron dos tiros por la espalda mientras intentaba escapar del pabellón 8. Ya en el patio, lo apuñalaron decenas de veces y aun hoy Ariel «El Gitano» Acuña –ex preso, ahora exitoso youtuber– sostiene que con sus nalgas se hicieron empanadas que luego les dieron de comer a algunos guardias.

Drogados con pastillas que sacaron del área de Sanidad y borrachos de «pajarito» –una bebida tumbera que se hace fermentando cáscaras de frutas– Los Doce Apóstoles, como los bautizó la prensa con picardía, decidieron pasar a un plan B: comenzaron a cavar un túnel desde el taller de carpintería del penal… y, de paso, masacraron a sus enemigos.

Decidieron entregarse con la condición de ser trasladados a la cárcel de Caseros, dependiente del Servicio Penitenciario Federal (SPF), de donde intentarían fugarse semanas después.

Video

Se cumplen 28 años del sanguinario motín que terminó con 8 muertos, decenas de imágenes horrorosas y varias leyendas.

Por los crímenes ocurridos durante el motín se realizó un juicio inédito (el primero por teleconferencia en Latinoamérica) en el penal de máxima seguridad de Melchor Romero, cercano a La Plata. La sentencia, dictada el 10 de abril de 2000, incluyó seis condenas a prisión perpetua, ocho condenas a 15 años de prisión y cinco absoluciones. El resto recibió condenas variadas que fueron desde los 14 años hasta los 6 meses de prisión.

Todo ese histórico juicio fue filmado y grabado en casetes VHS que hoy atesora la Cámara Penal de Azul. Ésta le acaba de pedir a la Suprema Corte Bonaerense que los digitalice. Allí también están los 50 cuerpos de expediente original.

A 28 años del motín de Sierra Chica, Clarín viajó a Azul para revisarlos y se encontró con un documento único: un completo álbum de fotos no difundidas a los medios tomadas en 1996 por el SPB durante e instantes después del motín.

Las escaleras

Escalera de fuga. Foto: Reproducción Emanuel FlaxEscalera de fuga. Foto: Reproducción Emanuel Flax

Todo comenzó apenas pasadas las 15 del sábado 30 de marzo de 1996 cuando diez presos simularon una pelea en el campo de deportes para distraer a los guardias.

Mientras estos trataban de calmar las cosas, tomaron una escalera de dos hojas atada con alambre y una escala hecha de sogas con un gancho en el extremo y comenzaron a correr hacia el sector del muro cercano al edificio de la guardia armada.

Los presos llegaron a apoyar la escalera pero dos guardias comenzaron a dispararles ráfagas de ametralladoras. Ellos disparaban con una pistola que la abogada de «La Garza» Sosa le había entrado al penal tiempo antes.

El arma y su doble

Los presos escondieron el arma en el piso de una celda y la taparon con cemento. Foto: Reproducción Emanuel FlaxLos presos escondieron el arma en el piso de una celda y la taparon con cemento. Foto: Reproducción Emanuel Flax
Pistola 11,25 usada en el motín. Foto: Reproducción Emanuel FlaxPistola 11,25 usada en el motín. Foto: Reproducción Emanuel Flax
Réplica de la pistola hecha en madera por los presos. Foto: Reproducción Emanuel FlaxRéplica de la pistola hecha en madera por los presos. Foto: Reproducción Emanuel Flax

En el plan de fuga era fundamental el arma calibre 11,25 que los presos usaron para ir al muro y luego para matar a Agapito Lencina. Según Jaime Pérez Sosa, uno de los condenados por el motín, fue «La Garza» –miembro de la Superbanda de Luis «El Gordo» Valor– quien se la dio a él antes de ser trasladado a Batán.

«Tuve el honor de que me diera una pistola 9 milímetros con dos cargadores y una 11,25 con un cargador y 20 cohetes. La 9 milímetros tenía que ir al penal de Dolores y la mandamos dentro de un televisor. La 11,25 fue con la que hicimos el quilombo», contó «Jaimito» en el canal de YouTube de «El Gitano» Acuña.

Cuando terminó el motín los presos entregaron todas las facas que tenían (hoy están conservadas en dos grandes cajas en la Cámara de Azul). Pero la pistola fue enterrada y tapada con cemento en el piso de una de las celdas

Intentaron ocultarla para volver a usarla. Sin embargo la mancha de cemento fresco delató el escondite y fue rescatada y usada como prueba de cargo. Un detalle: los presos también hicieron una réplica de esa pistola, en madera. La confección fue tan detallada que, a media distancia, parece un arma de fuego real.

El patio

El patio de la cárcel fue escenario de los momentos claves del motín. Foto: Reproducción Emanuel FlaxEl patio de la cárcel fue escenario de los momentos claves del motín. Foto: Reproducción Emanuel Flax

La Unidad N° 2 de Sierra Chica es una cárcel vieja, su construcción data de 1882. Sus pabellones están dispuestos como rayos que confluyen en un patio a cielo abierto donde hay un centro de control en el medio.

En ese circulo, parecido a una plaza, con pasto, flores, faroles y perros durmiendo al sol, ocurrieron varios de los episodios más significativos del motín y algunos de ellos fueron captados por la cámara de fotos de un agente penitenciario que capturó las imágenes desde el cajón del muro perimetral de la cárcel.

En esas fotos, adjuntadas al expediente, se ve la conmoción, los cuerpos tirados, las tratativas para frenar el motín, y las peleas a facazos.

Un túnel a la libertad

Agujero del túnel cavado en el área de carpintería. Foto Reproducción Emanuel FlaxAgujero del túnel cavado en el área de carpintería. Foto Reproducción Emanuel Flax
El túnel media 20 metros de largo y un metro y medio de diámetro. Foto Reproducción Emanuel FlaxEl túnel media 20 metros de largo y un metro y medio de diámetro. Foto Reproducción Emanuel Flax

«El día del bondi (lío) entré al túnel y no era un túnel de 22 metros como se dijo. Para mí tenia como 40 metros. Daba al muro y al final tenía barrotes, pero eran como pajitas y la malla se cortaba con la faca. Salí y le dije a los muchachos lo que había visto pero me dijeron que no volviera a entrar porque los bomberos estaban tirando agua e iba a morir ahogado».

El testimonio es de Jaimito Pérez Sosa, condenado a perpetua por el motín y aun preso. Se lo dio a su compañero «El Gitano» Acuña en su canal de YouTube. «Jaimito» habla sobre uno de los capítulos menos explorados del caso: el segundo intento de fuga a través de un túnel que arrancaba la carpintería del penal y pretendía pasar por debajo del muro perimetral. De acuerdo a la sentencia –a la que accedió Clarín– » tenía un metro y medio de diámetro, dos de profundidad y 20 metros de longitud»

Los presos habían colocado un ventilador para aliviar a los que cavaban y también habían tirado un cable para iluminar.

Los restos en el horno

Siete cuerpos descuartizados fueron cremados en el horno de la panadería. Foto Reproducción Emanuel FlaxSiete cuerpos descuartizados fueron cremados en el horno de la panadería. Foto Reproducción Emanuel Flax
Restos de huesos y dientes extraídos del horno. Foto Reproducción Emanuel FlaxRestos de huesos y dientes extraídos del horno. Foto Reproducción Emanuel Flax

En la sentencia dictada por el Tribunal de Dolores se juntaron decenas de testimonios que confirmaron que los cuerpos descuartizados de Agapito Lencina y su «ranchada» fueron llevados en tachos hasta la panadería del penal y cremados en el horno principal (en total hay tres).

Los testimonios, tanto de presos como de guardias, hablan de un olor dulzón y penetrante que descompuso a todos. Además se constató que el horno había funcionado a 850 grados, una temperatura mucho más alta de que la se utiliza para cocinar.

Más de tres empanadas

Ariel «El Gitano» Acuña, uno de Los Doce Apóstoles, sostiene que unas pocas empanadas se hicieron con las nalgas de Agapito Lencina. Sin embargo, esto en particular nunca se logró probar en el expediente.

Hay versiones que dicen que algunas de las empanadas cocinadas por los presos durante el motín estaban rellenas de carne humana. Foto Reproducción Emanuel FlaxHay versiones que dicen que algunas de las empanadas cocinadas por los presos durante el motín estaban rellenas de carne humana. Foto Reproducción Emanuel Flax

«No hicimos muchas, sí unas cuantas. Se las di a los guardias y les dije: ‘Te estás comiendo una empanada de chorro’«, cuenta Acuña.

La historia de las empanadas tiene una parte cierta: los presos hicieron una gran cantidad de empanadas y las repartieron entre los familiares que estaban en la calle atentos al desarrollo del motín. También hay testimonios que dicen que fue entre esas empanadas que estaban las de carne humana.

Cloacas tapadas

Tras la retoma del motín se encontraron restos humanos en las cloacas. Foto: Reproducción Emanuel FlaxTras la retoma del motín se encontraron restos humanos en las cloacas. Foto: Reproducción Emanuel Flax
Las pericias determinaron que era vísceras humanas. Foto: Reproducción Emanuel FlaxLas pericias determinaron que era vísceras humanas. Foto: Reproducción Emanuel Flax

«Las fotografías fueron tomadas en la zona de intramuros y específicamente en las cloacas donde se procedió al secuestro de vísceras, las cuales fueron enviadas al laboratorio correspondiente a fines de determinar su origen, ya sea humano o animal», dice el informe de la comisaria 1ª de Olavarría que consta en la foja 1.620 del expediente.

Más adelante, en el mismo cuerpo de la causa figura el análisis en el que se determinó que, como se sospechaba, las vísceras encontradas en las cloacas de la cárcel pertenecían a humanos.

La jueza Malere

La jueza Malere sale con el resto de los rehenes el 7 de abril. Foto Reproducción Emanuel FlaxLa jueza Malere sale con el resto de los rehenes el 7 de abril. Foto Reproducción Emanuel Flax
Los presos permitieron que un guarda cárcel herido fuera intercambiado por dos de sus compañeros. Foto Reproducción Emanuel FlaxLos presos permitieron que un guarda cárcel herido fuera intercambiado por dos de sus compañeros. Foto Reproducción Emanuel Flax

Parte de las fotografías que constan en el expediente fueron tomadas desde la garita ubicada sobre la guardia armada N° 2. Por la altura permiten ver situaciones clave del motín como, por ejemplo, el momento en el que un guardia herido es intercambiado por dos compañeros y también en el momento en el que todos los rehenes caminan hacia la puerta una vez que se pactó el fin del motín.

Delante de todo el todo el grupo se ve a la jueza María Mercedes Malere que permaneció secuestrada y con custodia desde el primer día.

Los 12 apóstoles se entregaron y fueron trasladados a la cárcel de Caseros en Capital Federal. Foto Reproducción Emanuel FlaxLos 12 apóstoles se entregaron y fueron trasladados a la cárcel de Caseros en Capital Federal. Foto Reproducción Emanuel Flax

A Los Doce Apóstoles les esperaría un viaje a la cárcel de Caseros, la unidad del barrio porteño que ya no existe. También destinos disímiles: algunos murieron –enfermos o asesinados–, otros siguen presos, otros salieron en libertad por el 2×1 y volvieron a caer… los menos reconstruyeron sus vidas. Todos, sin embargo, quedaron en la historia como los protagonistas del motín del horror.

Sierra Chica. Enviada especial



Fuente Oficial