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Mendoza
25 de junio de 2024
FM Del Condado
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Política

Desafíos y carencias de Milei tras una semana intensa


Hay claras diferencias entre un economista y un político. Dicen que un economista es una persona que explicará mañana por qué no ha sucedido hoy lo que pronosticó ayer. En cambio, un político negará mañana que vaticinó ayer lo que no ha ocurrido hoy y, además, tratará de convencernos hoy mismo de que ha sucedido lo que él quería que sucediese. Más allá de la ironía, la diferencia no está sólo en el diagnóstico del problema, sino en la manera de afrontarlo y la medición de las consecuencias.

El presidente Javier Milei es un economista que actúa analizando opciones, costos y beneficios, con una proyección de resultados. Para muchos -empresarios, políticos- tiene una cualidad: no mide ni le preocupan las consecuencias, mientras esté convencido del resultado final. Con ese espíritu, terminó firmando un DNU de desregulación de la economía y enviando un paquete legislativo con más de 600 artículos, basado en un trabajo de Federico Sturzenegger. Pero a esa iniciativa le faltó un complemento clave: la estrategia política.

A modo de ejemplo, el Gobierno designó a Osvaldo Giordano al frente de Anses, no sólo por ser un hombre de Juan Schiaretti, sino por su experiencia como ministro de Finanzas de Córdoba, ex secretario de Previsión Social e investigador de las fundaciones Mediterránea y Novum Milenum. Un perfil técnico, muy distinto al de su antecesora kirchnerista Fernanda Raverta.

Pero el mentor de la idea de suspender la fórmula jubilatoria y aplicar los aumentos por decreto fue Sturzenegger. Fue él quien llamó a Giordano para notificarlo, simplemente, que se aplicaría. Ni siquiera reparó en las advertencias del propio Giordano, quien señaló que era un error y que además había antecedentes judiciales para voltear esa decisión. No hizo falta, la bajaron los opositores aliados y los gobernadores en la discusión en Diputados.

Algo similar le pasó con la propuesta de retenciones para todos los sectores productivos del 15% y los reparos del secretario de Agricultura, Fernando Vilella. Tambien fueron volteadas.

La falta de política es un problema para el actual Gobierno. Pero también perseguir a la política como práctica, denostarla. Porque en términos libertarios debería discriminarse, una cosa es la casta -parte de la dirigencia política-, y otra muy distinta la política como filosofía para modificar la realidad.

También es necesario recordar que la mayoría del electorado optó por Milei en el balotaje con un 56%, pero antes en la primera vuelta, eligió a una mayoría de legisladores nacionales del peronismo, y también había votado por gobernadores, ninguno de ellos libertario.

Esa belicosidad hacia los partidos políticos y el Congreso, no hace más que minar el camino de la gestión de Milei.

El episodio de la reunión de gobernadores en la que estuvo Guillermo Francos tuvo un efecto altamente negativo. En ese encuentro los mandatarios provinciales se comprometieron a apoyar el paquete legislativo e intentaron que el funcionario les garantizará que el impuesto PAIS sería coparticipable, algo que no ocurrió, pero al menos fueron escuchados y la idea no fue rechazada.

Sin embargo, salió inmediatamente la Casa Rosada a rechazar cualquier acuerdo impositivo y obligó a Francos a asegurar que eso no estaba en discusión, desacreditándolo públicamente. Después de eso, el ministro del Interior dejó de ser un interlocutor válido porque lo que dice, después lo desmienten desde el entorno presidencial. A Francos sólo le quedaba la palabra, porque ya le habían quitado el manejo de la obra pública o los ATN que los ministros del Interior siempre tuvieron como herramientas para negociar con una provincia, por ejemplo, votos legislativos.

En el gobierno de Mauricio Macri, a quien Milei escucha atentamente, los gobernadores sabían que debían sentarse con el ministro del Interior Rogelio Frigerio y su equipo, quienes a su vez luego coordinaban con Infraestructura para llevar adelante una obra en esa provincia, para cumplir con el acuerdo político con el gobernador de turno.

Esa negativa cerrada del Ejecutivo hace que después tenga que recular u ofrecer más de lo que estaba en discusión. Si no es el impuesto PAIS; será el pacto fiscal que el Gobierno ha puesto sobre la mesa para acordar con las provincias. Y que encierran todos los reclamos de los mandatarios provinciales como Ganancias o economías regionales. El repentino interés oficialista no es casual. Saben que los gobernadores tienen más peso en el Senado que en Diputados, la cámara que debería aprobar la ley y donde no hubo ninguna negociación previa, pese a que allí el kirchnerismo está a solo cuatro senadores de tener la mayoría.

No causó demasiada sorpresa que Cristina Kirchner, la única líder en pie de un devaluado peronismo, haya bajado la orden de no pegarle a Milei en los discursos del debate en el recinto de la Cámara de Diputados. Su hijo, Máximo Kirchner, lo cumplió a rajatablas y apuntó contra el ministro de Economía, Luis Caputo, por contradecirse hoy respecto de lo que decía cuando era ministro de Macri.

La ex vicepresidenta no quiere que el kirchnerismo quede pegado a un escenario que por ahora tiene más que ver con su deseo que con la realidad: que Milei abandone antes el poder, en medio de un caos social. Paradojas de la política, el kirchnerismo es el espacio político que más hizo por el crecimiento del libertario, en ese entonces, para quitarle votos a Juntos por el Cambio. Pequeño error de cálculo, nunca creyeron que llegaría a la Presidencia y que sería el principal detractor del populismo y de las políticas kirchneristas. El futuro K pende de un hilo si a Milei le va bien.



Fuente Oficial