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14 de junio de 2024
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Política

Nueva capitulación de Milei, un consejo de Pichetto y el Papa espera con artillería pesada



No insulta, aconseja

Se equivocó Olivos –Milei o quien mande por ahí– al cometer el peor error del hombre público (político, periodista): comprar lo que vende. Milei vendió que es poderoso y creyó que podía sostener una guerra prolongada contra el Congreso y los gobernadores con menos recursos que sus adversarios, que son más y tienen más poder. La expresión de la semana «No sean pelotudos», proferida urbi et orbi, por Pichetto, lejos de ser un insulto, es un consejo.Quedará inscripta en piedra en el frontispicio del Congreso como blasón de estos tiempos, cuando se libra la puja principal del nuevo ciclo político: la propiedad del programa que vota la sociedad argentina desde hace una década.

Milei actúa como si fuera el dueño del programa, pero es el inquilino de la agenda que es propiedad del electorado y los dirigentes que representó la coalición Cambiemos durante la última década. Es el programa que lo hizo presidente a Macri y después le dio a Cambiemos el control legislativo desde 2019 hasta ahora, con Milei o sin Milei. Lo prueba que la iniciativa del Gobierno recibió el respaldo de 144 diputados de ese arco en la votación en general de la ley ómnibus. Son más que los 131 que tuvo en 2020 el proyecto de despenalización del aborto, después de uno de los debates más profundos y extensos de estos años. Es el mismo lote que se hizo representar en el CFI en la cumbre con 10 gobernadores de la liga no peronista y peronista. Esta agenda cuenta hasta ahora con 144 diputados y los 39 senadores que juntó Juan Carlos Romero en la Cámara alta.

Toca ahora guerra de guerrillas

La votación en general cerró apenas una etapa de una carrera en varios tiempos. Hasta ahora el debate se libró entre los dos ejércitos regulares, el Gobierno y el lote de los normales, que aportó los 144 votos positivos. El martes se reinician las escaramuzas en otro formato, la guerra de guerrillas. Las guerrillas siempre llevan las de ganar cuando enfrentan a un ejército regular, restringido en sus movimientos por el tamaño, la capacidad de sus líderes, el manejo de recursos, la lentitud de las reacciones y la necesidad de preservar el lema -como dice cualquier manual de estrategia- de que la mejor guerra es la que se evita.

Pelea por la captura de cuatro colinas

La aprobación en particular será un torneo duro por la captura de 4 colinas: 1) Privatizaciones; 2) Impuesto PAÍS; 3) Delegaciones y 4) Destino de los contratos vigentes. El oficialismo pide que el Congreso le dé una carta blanca para hacer lo que quiera. El Congreso, que ha probado su fuerza como poder sólido, endurece el gesto y pone condiciones.

El debate ocurre bajo circunstancias especiales: 1) es tan variado el menú de temas, que ninguno de los comandos de operaciones tiene en la cabeza (ni en la tableta) un panorama real de quién gana y quién pierde en la discusión de la letra; 2) el debate real ocurre en la clandestinidad. Lo ejemplifican los dos cuartos intermedios que se votaron en la Cámara, que no fueron fruto del cansancio, sino de que se habían trabado las negociaciones entre el oficialismo y los bloques, que juntaron los 144 votos. Y se trabaron porque la oposición amigable imponía condiciones que el Gobierno se negaba a aceptar, y con el cuarto intermedio le dio tiempo para meditar cómo y cuándo finalmente las aceptaría.

Nuevas capitulaciones del Gobierno

El final depende de que el Gobierno entregue a sus negociadores -Maximiliano Fariña, José Rolandi, con Guillermo Francos como emisario, que lleva todo, pero no trae mucho-. En síntesis, y por partes: 1) Privatizaciones: el bloque Hacemos propondrá una fórmula que obligue a que cada una de ellas pase por una Comisión bicameral del Congreso –a la que hay que despertar, ya que no se reunió más desde la era Menem-Dromi-. La redacción se le confió a Nicolás Massot, del bloque Hacemos. Si el Gobierno se resiste, le votarán que por cada empresa haya una ley. En estas represalias, los normales sumarán votos del peronismo. De la lista ya se sacaron las empresas de Córdoba, por la cantidad de votos que aporta ese distrito a cualquier decisión en el recinto. En esto el Gobierno insiste en el canje de votos por artículos, mientras el Congreso defiende su poder. 2) Impuesto PAÍS: el Gobierno quiere la prórroga hasta fin de año. Rechaza coparticiparlo. La Coalición Cívica se opone a la existencia misma del tributo. Si no hay repago a otras quitas que podría solventar la coparticipación, el pleno puede dejar al Gobierno sin este impuesto.

Fondo Anses, crisis en el Salón Familias

Se negoció este domingo un texto final que propone una cláusula que obliga al gobierno nacional a automatizar el envío de los fondos para las cajas de jubilaciones provinciales «armonizadas» (es decir que se administran con prudencia). Las más armonizadas son las cajas de Córdoba y Santa Fe, que tienen votos para imponer esta condición, y dejar pasar el Impuesto PAÍS como si fuera un accidente.

Esta cláusula afecta el modo como el Tesoro tendrá una mano sobre el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Anses. Deberá atender a esos auxilios y podrá tener las acciones en empresas, pero no mano libre para los otros valores del FGS. La redacción está a cargo de la diputada Alejandra Torres, de Córdoba, bloque Hacemos. Es la mujer de Osvaldo Giordano, director de esa repartición. O Milei acepta la cláusula o tiene otra crisis en su gabinete. 3) Delegaciones: las provincias quieren condicionar las atribuciones que pide el Gobierno para manejar más de 30 fondos fiduciarios. Algunos de ellos fueron creados para auxiliar obras pendientes y son una necesidad para los gobernadores. No hay carta blanca. 4) Destino de los contratos vigentes (concesiones, locaciones, obras públicas, etc.). Hay resistencia, especialmente en la bancada radical, para darle algo al gobierno: autoridad para rescindir, prorrogar o anular, y negociar mediaciones y arbitrajes en jurisdicciones a discreción, en el extranjero. Quieren que el Congreso tenga una mirada sobre esto, como en las privatizaciones.

Legislación clandestina

«Yo, para gobernar, no necesito más que luz y taquígrafos”, decía el político español Antonio Maura, que manejó gabinetes de Alfonso XIII en la llamada «restauración», a comienzos del siglo XX – una calle del country club Tortugas, en Pilar, lleva su nombre, lo fundó su hijo. Milei, que comparte la ideología conservadora con ese antecedente español, impone lo contrario: para gobernar lo peor es que haya luz y taquígrafos.

Legislar en la clandestinidad a veces es una necesidad. Pero lo que no podés es inventar vos la necesidad. Discutir todo por debajo de la mesa, entre funcionarios sin cargo y técnicos de los bloques, le quita transparencia al debate. Más cuando el Gobierno pide ayuda y cuando se la dan te insulta. Da a entender que hay otra razón que no se confiesa. El presidente Harry Truman también legisló en la clandestinidad cuando logró que el Congreso de su país le votase los USD 2.000 millones que costó el proyecto Manhattan de construir la bomba atómica. La aprobación del gasto se hizo en secreto, porque había una guerra, y sólo participaron 7 legisladores del Capitolio y unos pocos ministros de su gobierno. Lo cuenta una novelesca historia publicada en The New York Times, a propósito del filme “Oppenheimer” («A Reporter’s Journey Into How the U.S. Funded the Bomb», por Catie Edmondson, NYT, 17 de enero, 2024).

Una lección del parlamentarismo

Este método de legislar en la clandestinidad es una herencia perversa de la peste Covid y el hábito que fascinó al poder de quitarle presencialidad a la gestión. Todo era remoto, y hay bolsones de la dirigencia que quieren seguir aprovechando esa modalidad en su beneficio. La falta de presencialidad lleva el debate a lugares secretos fuera del Congreso. Lo dijo Pichetto en ese discurso de cierre del debate que va a quedar en la memoria de muchos, cuando pidió que le extendieran el tiempo para hablar. Le dijo a Martín Menem, presidente de la cámara: “Déjeme decirlo, porque si no lo voy a decir en otro lado; prefiero decirlo acá”. Un misil a la degradación del Congreso y de sus integrantes que hace Milei en cada aparición protagónica.

Ese discurso de Pichetto fue una lección de parlamentarismo, por quien mejor conoce el paño. “Las emociones tienen que ser bajas acá. Aquí habla todo el mundo, todo bárbaro, todo el mundo toma mate. La pérdida de la verbalidad, de la comunicación oral y del diálogo también desvincula a los seres humanos. Es fácil venir a leer.” (No sean pelotudos).

Bergoglio espera a Milei con gesto tenso

El turno que comienza el martes tiene un contexto que puede darle la semana una nota distinta. Se hace con Milei de viaje a Israel y al Vaticano, en donde lo espera Bergoglio con artillería pesada. El encuentro personal del lunes 12 será tenso, por lo que el anfitrión viene deslizando a sus interlocutores argentinos que lo visitan en estas horas.

Pondera el Papa que Milei se muestre como un hombre de fe, aunque le reclama que atienda a todas las confesiones que habitan el suelo argentino. Después de todo, el catolicismo es la religión de la libertad (carajo), antes que el liberismo anárquico que dice inspirar el presidente. Por si faltasen pruebas, la misión de la Iglesia se muestra como liberadora, y en el siglo XX construyó un capítulo central de la doctrina que es la Teología de la Liberación, de la cual Bergoglio se atribuye un capítulo superador, que es la Teología del Pueblo Argentino, más cercana al peronismo y bien lejos del marxismo. Por eso es Papa (carajo).

Impuesto País, a todo o nada

El debate se vaticaniza cuando Milei levanta iras al ver que los gobernadores rescatan la Ley de villas y la necesidad de preservar el financiamiento con los fondos que prevé el Impuesto País, que es el eje de las negociaciones de esta semana –primicia de esta columna el domingo pasado-. Si el Gobierno no admite algún modo de reparto, que incluya a los gobernadores y al programa social, se arriesga a que en la votación en particular se unan todos los bloques, incluyendo al peronismo, para clavarle la copa sobre ese tributo y mantener el destino del 9% para el financiamiento de la Ley de villas. O que se lo hagan caer, con lo cual el Estado puede perder el tercer tributo en importancia, después del IVA y retenciones.

Este impuesto cuelga de una resolución de la AFIP que le regaló Massa a Milei cuando éste ya había ganado las elecciones. Esa norma dice que no se debe contar el año 2019 para calcular los 5 años de vigencia legal. Si esa resolución cae por algún plumazo judicial -ya hay dos pedidos de importadores- al Gobierno se le viene la noche fiscal.

Grabois con voz autorizada

Al consenso de todos los bloques, opositores y oficialistas -con la excepción de la imperceptible bancada de La Libertad Avanza- se suma el Papa. Juan Grabois firmó esta semana una nota crítica hacia la ministra de Capital Social por haber cortado la entrega de alimentos a los pobres en la que, por primera vez, reconoce en público la relación política con el Papa Francisco. Este dirigente siempre omitió mencionar esa relación, y más en público.

Es una novedad que recuerde las campañas que hicieron juntos desde hace casi dos décadas. También que advierta que, si Bergoglio estuviera en Buenos Aires, atizaría al Gobierno en los sermones. Grabois no puede haber hecho esa mención -y menos en un diario como «La Nación», que es un medio amigo del pontífice- sin una señal de Roma que avisara sobre algún coscorrón papal en la cita por la canonización de Mama Antula.

Malón de santos argentinos

Algo lleva preparado Milei en esta peregrinación «mamaantulana», que es como se identifican los centenares de peregrinos que están partiendo hacia Roma a partir de este domingo -el primer contingente lo integran descendientes de la primera santa criolla– entre ellos Teresa González Fernández, la “Colorada” más popular de la política, y Juan Pablo Maglier, empresario de la comunicación corporativa. El Gobierno sabe de estos humores porque uno de los enviados discretos del papa Bergoglio parlamentó a solas con la canciller Mondino. Marcelo Sánchez Sorondo es descendiente de Mama Antula y trabajó por especial encargo del Papa en el trámite de su canonización. Como titular que fue de la Academia Pontificia de Ciencias, también intervino en la reconstrucción de los milagros atribuidos a la santa, con el rigor que exigen estos tiempos y una Academia que tiene algunas decenas de premios Nobel. Para bancar hay que poner ciencia, no fantasías.

De paso, el programa de Bergoglio para santos criollos incluye a Eduardo Pironio, ya beatificado. Otro que viene detrás es el «venerable» (tal es hoy su categoría) Enrique Shaw, que fue empresario y creó la ACDE (Asociación Católica de Empresarios) un club de negocios que patrocina la agenda conservadora librecambista de Milei. El trámite de Shaw es el más viejo, anterior al de Antula, Pironio o el beato Enrique Angelelli. Bergoglio como obispo impulsó este trámite que está a cargo del obispo Santiago Olivera, hoy vicario castrense y que intervino en la creación del Santo Cura Brochero. Un campeón. Ojo con Shaw porque Bergoglio es en el fondo un cura villero y ve ahí su misión. Pero avanzar con un santo empresario equilibra una cara del poliedro. Bergoglio descree de la dialéctica hegeliana que privilegia el conflicto, y cree más en la realidad poliédrica como suma de caras que se complementan.

Reaparece Carrió

En la Argentina del denuncismo crónico, a este gobierno solo le falta que algún arrepentido oportuno detecte detrás de alguno de los centenares de proyectos de reforma que lanza el gobierno, algún kiosco con nombre y apellido. Para recordar el pasado cercano, deberían evitar que alguien descubra un «caso Banelco» y mande todos los esfuerzos al demonio. Ha ocurrido, y la falta de transparencia (de luz y taquígrafos) conspira contra la seguridad de las cláusulas que logre aprobar el Gobierno. Por si faltasen otros factores de contexto, reaparece Elisa Carrió, que ha convocado para este miércoles –día cuando se espera termine la votación en particular- a los interesados en escucharla en un seminario en el Instituto Arendt.

Hablará bajo el título de «Lilita analiza la Argentina de hoy: La Constitución, los derechos del ciudadano, el espectro político y la verdadera casta que se mantiene en vigencia«. Es virtual y tiene tres fechas que cubren todo el mes. Pondrá el acento en su campaña de más de 20 años contra las delegaciones legislativas, que han reconocido todos los bloques. También hablará de jubilaciones, uno de los temas a los que puede aportar su bancada, que integra el bloque Hacemos, que ampliado llega ya a los 32 votos. El Gobierno sacó el asunto con todo el Capítulo Fiscal y mandó a discutirlo en el futuro. El bloque de Coalición Cívica hizo una reserva para que en el debate en particular se trate su propuesta, que busca superar la fórmula que quiere prorrogar el gobierno, heredada de la gestión de Alberto Fernández.



Fuente Oficial