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14 de junio de 2024
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Espectáculos

El mítico Slash llenó un estadio y demostró todo su talento sin apelar al recuerdo de Guns N’Roses


Una interesante paradoja se vivió el viernes a la noche en el estadio Movistar Arena cuando se presentó Slash, el ya mítico guitarrista de Guns N’ Roses, respaldado por Myles Kennedy and The Conspirators.

Porque es inevitable asociar al guitarrista de rulos, anteojos oscuros, galera y pantalón de cuero con la banda de Axl Rose. Entonces se podría suponer que el público que casi colmó el recinto iba a buscar versiones alternativas de las canciones de los Guns. Para nada: iban a escuchar a Slash.

Slash tocó en Movistar Arena durante más de dos horas y solamente hizo un tema de Guns N'Roses. Foto: Emmanuel FernándezSlash tocó en Movistar Arena durante más de dos horas y solamente hizo un tema de Guns N’Roses. Foto: Emmanuel Fernández

De la extensa lista de temas que insumió más de dos horas de show, solamente hizo una de los Guns, el grupo que modificó el ADN del rock a fines de los 80: Don’t damn me, y es de las menos conocidas. ¿Quejas, murmullos, chiflidos? Ni uno. Tampoco se hubieran escuchado con el volumen brutal desplegado por la banda.

Una entidad por sí solo

De manera inteligente y con muchísimo trabajo, Slash ha logrado convertirse en una entidad artística por sí solo. Probó con su grupo Slash’s Snakepit y otras variantes, pero encontró los socios ideales en Myles Kennedy y The Conspirators, con quienes viene trabajando desde hace tiempo.

Slash ha logrado convertirse en una entidad artística por sí solo, y el público lo acompaña con fervor. Foto: Emmanuel FernándezSlash ha logrado convertirse en una entidad artística por sí solo, y el público lo acompaña con fervor. Foto: Emmanuel Fernández

El público ya los conoce y sabe de la garganta afinada de Kennedy y su manejo profesional del escenario, de la solvencia del baterista Brent Fitz y el guitarrista Frank Sidoris, aunque sostiene una complicidad emocional con el extrovertido bajista Todd Kerns, que además canta algunas canciones y es ocasional proveedor de armonías.

Mientras Myles Kennedy es discreto, Kerns es gritón y charlatán, pero Slash es casi mudo.

Así como los jueces solo se expresan a través de sus fallos, Slash pronunció muy pocas palabras en su presentación, y prefirió comunicarse a través de su guitarra, que posee una locuacidad que contrasta con el mutismo de quien la comanda.

El estilo de Slash

Su estilo tiene muchas cosas de muchos guitarristas, incluso de algunos que quizás no haya conocido, porque para un argentino su pelo mota y su piel morena recuerda al Negro García López (La Torre, Miguel Mateos y, sobre todo, Charly García), pero en algún momento se afirma con la guitarra bien alta, en perfecto ángulo de 45º, y tiene la estampa de un Pappo.

Slash y Myles Kennedy en el Movistar Arena, colmado de fans de su carrera solista. Foto: Emmanuel FernándezSlash y Myles Kennedy en el Movistar Arena, colmado de fans de su carrera solista. Foto: Emmanuel Fernández

Aunque la música previa y su remera delatan un gusto por Jimmy Page y Led Zeppelin, Slash es un guitarrista único con un estilo propio y contundente.

Le gusta la pirotécnica digital, que exhibe alrededor de las canciones, pero de modo acotado, excediéndose en notas pero no en compases. El primer tramo de su show se desviaba inexorablemente hacia el aburrimiento: un hard-rock de oficio sin nada especial, canciones comunes sin rasgos especiales, parecidas las unas a las otras.

Esto comienza a cambiar con un cencerro que marca la cuenta de Actions Speaks Louder Than Words, un tema de su disco de 2022, Slash 4. Ahí se acerca al barrio de Guns ‘N’Roses, pero no traspasa sus límites.

Remonta un poco más con su cover de Lenny Kravitz, Always On The Run (Slash tocó en la grabación original), cantado por Todd Kerns, y alcanza altura crucero en Bent to fly, otro tema solista con un comienzo acústico. Mejora el oxígeno, el aire se hace más respirable, y el show más ameno.

Un momento inolvidable

Pero hay un momento único, decisivo e inolvidable: Wicked Stone, un trepidante rock que libera al monstruo. Ahí, por primera y única vez, Slash hace un solo sin restricciones, tan largo como impresionante; tan pirotécnico como cargado de sentido.

Slash se lució especialmente en el largo solo del tema "Wicked stone". Foto: Emmanuel FernándezSlash se lució especialmente en el largo solo del tema «Wicked stone». Foto: Emmanuel Fernández

Se le ven tensos los músculos del brazo, empeñado en tomar cada curva melódica al límite de velocidad, pero no descontrolado, sabiendo que va al encuentro de la emoción.

Ahí es donde queda claro porque Slash es uno de los grandes guitarristas de la historia del rock. Una cosa apabullante; la banda apenas puede seguirlo pero no afloja ni un tranco de pollo para que el jefe pueda mostrar todo lo que sabe. Y es mucho todo lo que sabe. ¡Cómo no se iba a parar el estadio para aplaudirlo de pie!

Zorro viejo al fin, Slash sabe que ese truco puede usarlo solo una vez, y el resto serán destellos con compases contados. Es un jugador de equipo y pese a que su nombre es el que convoca, toca tranquilo, sin exhibicionismos y sin alardes o spots que lo resalten, por más que sus solos no tienen manera de pasar desapercibidos. La acelerada final lo lleva a la última recta donde tiene la batalla ganada.

Los bises

Los bises son dos y muy diferentes: una versión correcta aunque traída de los pelos del clásico de Elton John, Rocket Man. Parece más una excusa para que Slash pueda tocar un lap-guitar con el instrumento en posición horizontal y el baterista se sume al piano, enroque raro si los hay.

Myles Kennedy, el cantante de Slash, que llenó Movistar Arena y solo hizo un tema de Guns N'Roses.
Foto: Emmanuel Fernández Myles Kennedy, el cantante de Slash, que llenó Movistar Arena y solo hizo un tema de Guns N’Roses.
Foto: Emmanuel Fernández

El segundo bis es Anastasia, el tema más exitoso de Slash como solista, que arranca con un riff que tiene sus raíces en la música clásica pero que en su guitarra eléctrica parece más un guiño a Ritchie Blackmore de Deep Purple.

Es su primer clásico propio sin dependencia de Guns N’ Roses, donde tiene un poco más de espacio para sus estiradas de cuerda y sus gambetas en el límite sur del diapasón. Chispazos de luz para un concierto que ha llegado a su final feliz.

Afuera, la lluvia que empapó al público, espera para mojarlo una vez más. Por fortuna, el aire acondicionado del estadio hizo resistible la estadía para el público y solo resta imaginar cómo habrán impactado las luces y la insoportable humedad en el eterno pantalón de cuero de Slash y en su dueño. Ya se sabe que a su talento no hay sofocón que lo disminuya.



Fuente Oficial