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14 de junio de 2024
FM Del Condado
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Espectáculos

al rock le llegó la jubilación dorada


En el rock ya ni siquiera se dejan cadáveres exquisitos. Lejos quedó el maldito Club de los 27. Hoy Bono bendice desde el Vaticano de U2 y Mick Jagger, que enseñaba cómo ser jóvenes, ahora nos enseña cómo debemos envejecer.

De a poco, el rock se fue convirtiendo en una cultura casi centenaria. Charly García ya vivió más que el Polaco Goyeneche. Cualquier exponente del movimiento cumplió más años que Pichuco. Los Beatles dejaron de tocar hace medio siglo. Los Rolling Stones vienen trabajando para el Guinness desde 1962. Falta poco para conmemorar los 50 años de la muerte de Elvis. Almendra editó su primer álbum el 29 de noviembre de 1969. Paul McCartney está por cumplir 82 años. Ya vivó más del doble que John Lennon.

El rock va camino de ser música clásica. Cuando la historia se vuelva difusa, los apellidos de Mozart y McCartney van a estar en las mismas enciclopedias. El rock dejó de ser sinónimo de ruptura.

En su libro Retromanía, Simon Reynolds dice lo siguiente: “Vivimos en una era del pop que se ha vuelto loca por lo retro y fanática de la evocación. Bandas que vuelven a juntarse y giras de reunión, álbumes tributo y cajas recopilatorias, festivales aniversario y conciertos en vivo de álbumes clásicos: cada año es mejor para consumir música del ayer”.

Hasta el pobre Luis Alberto Spinetta (cabecilla del “mañana es mejor”) supo lo que era tener que juntar a todos sus grupos del pasado para hacer un único e inigualable recital en Vélez llamado “Las bandas eternas” (2009).

A confesión de partes…

El cantante de La Beriso, Rolo Sartorio, declaró en este diario que la gente no quiere escuchar temas nuevos. Y que no va piensa sacar más discos. “No sirve para nada. Si yo volviera a empezar hoy con la banda, hubiese sacado los primeros cuatro discos y nada más. La gente sólo quiere escuchar eso. La gente quiere cantar. Entonces si nosotros vamos a tocar canciones que la gente no va a cantar, es un embole…”.

Rolo Sartorio, cantante y líder de La Beriso, se sinceró sobre lo que quiere el público: los viejos hits. Foto Guillermo Rodríguez AdamiRolo Sartorio, cantante y líder de La Beriso, se sinceró sobre lo que quiere el público: los viejos hits. Foto Guillermo Rodríguez Adami

El rock nunca va a morir, apuntó Neil Young. Es cierto, pueden sucederle cosas peores. El pasado vuelve como relectura. Revivir podría ser como vivir en abundancia.

Javier Martínez, QEPD, ex baterista y cantante de Manal -fallecido el mes pasado- se fastidiaba porque el arte, como todo lo demás, necesita de mausoleos. El lo sabía: para que haya historia tiene que haber perspectiva. Y eso lo irritaba porque su nombre, como el de Litto Nebbia o el de Moris, servía como punto de partida. “El rock era música joven cuando yo era joven. Hoy es simplemente música”, nos decía con ese vozarrón de mil tormentas.

Hubo una primera junta del rock. Apellidos que funcionan como pilares. Gente con un aura o una niebla histórica, útil para empezar diciendo: “Había una vez…” Para que existan todos estos años de rock nacional es preciso tener mártires. Y Martínez.

“Así me están liquidando”, nos decía el líder de Manal en una vieja entrevista. A Javier se le había caído un diente. No era necesario que lo dijera porque no era un diente cualquiera: era el diente de Alfred Neuman, el niño mascota de la revista MAD. Uno hacía de cuenta que no veía nada. Fingimos demencia. Ni una palabra. Para la foto, no hubo sonrisa. Javier posó con la boca cerrada.

Cheque en blanco

Juliana Gattas y Ale Sergi, de Miranda! El grupo se llevó el Gardel de Oro por un disco que repasa sus grandes éxitos. Foto: Ariel GrinbergJuliana Gattas y Ale Sergi, de Miranda! El grupo se llevó el Gardel de Oro por un disco que repasa sus grandes éxitos. Foto: Ariel Grinberg

El tema es insoslayable: una especie de jubilación dorada del rock. Como si a las bandas clásicas les hubiéramos firmado un cheque en blanco. Divididos puede pasarse más de una década sin sacar un álbum. Babasónicos viene haciendo variaciones sobre el disco Jessico desde 2001. Virus insiste en demostrar que su catálogo ochentoso resiste el paso del tiempo. Los Pericos, sin nada nuevo bajo el sol desde que se fue el Bahiano. Bahiano, desparecido en acción sin Pericos. Miranda!, reciente ganador del Gardel de Oro, celebró su trayectoria de más de dos décadas con un álbum que repasa sus grandes éxitos.

La Bersuit se transformó en una suerte de banda tributo al Pelado Cordera. Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, sin dudas, es “la” banda tributo más convocante de la historia. ¿Y León Gieco? ¿Se acuerdan de León Gieco?

Fernando Samalea, baterista preferido de Charly García, dice que las cosas no son tan blanco o negro. “Es lógico pensar que el rock ya no es la música de los jóvenes. Así debe ser, ¿no? Nuevas ideas continúan haciendo lo suyo en lenta transición. Personalmente, me encanta. Siempre fui futurista y tengo gran curiosidad por lo que vaya surgiendo en cuanto a tendencias. Y sé que la tecnología tendrá mucho que ver. En su momento, a alguien se le ocurrió enchufar una guitarra española a un parlante y nació el rock, como bien ha dicho Keith Richards”.

Fernando Samalea. El baterista dice que es lógico pensar que el rock ya no es la música de los jóvenes. Foto: Martín BonettoFernando Samalea. El baterista dice que es lógico pensar que el rock ya no es la música de los jóvenes. Foto: Martín Bonetto

“Algunos de los proyectos actuales que escucho -opina Samalea- tienen similitudes con los del siglo XX, pero otros van cobrando un carácter cada vez menos comprensible para dichos cánones. Incluso, no es descabellado pensar que estemos transitando las últimas décadas de la Humanidad de talentos naturales y que, en un futuro cercano, la extensión cerebral inalámbrica ligada a un ordenador permitirá ejecutar instrumentos o crear música e imágenes simplemente bajando aplicaciones. Una suerte de gran democracia artística, digamos…”.

Se presenta como psicólogo especialista en atender bandas y solistas de rock. Su nombre es Fabio Lacolla. Publicó libros como Estar en banda, donde charla con pacientes o potenciales pacientes. Nombres como Daniel Melingo, Juanchi Baleirón, de Los Pericos, Guillermo Novellis, el cantante de La Mosca, Manuel Moretti, de Estelares, Lula Bertoldi, de Eruca Sativa, Andrea Ávarez, ex percusionista de Soda Stereo.

“Yo vengo sosteniendo que después de Cromañon, el rock tuvo un leve ACV que se fue agravando con el paso del tiempo. Y claro, cuando uno tiene un ACV empieza a depender de otras cosas y ya no tiene tanta autonomía. Esto hizo que el público tome el poder y en esa dialéctica entre el amo y el esclavo, el artista quedó del lado del esclavo. En algunos casos, el público hasta le dicta al artista la letra que debe escribir, porque es eso lo que quieren escuchar”.

Durísimo, Lacolla. “Eso favoreció la aparición de nuevos sonidos y corrientes que crecen dejando de lado la poética y hasta las armonías musicales. El rock quedó como una especie de tanguería con guitarra eléctrica”.

Fabio Lacolla, psicólogo del rock, es durísimo con lo que sucede con el género. Foto: Lucía Merle Fabio Lacolla, psicólogo del rock, es durísimo con lo que sucede con el género. Foto: Lucía Merle

La otra noche te esperé bajo la lluvia…

Wos terminó de canonizar al Indio Solari con su colaboración en el tema Quemarás. Lali hizo Mil horas de Andrés Calamaro (Los Abuelos de la Nada). ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué significa hacer Mil horas, una de las canciones más versionadas del rock nacional, la más conocida del único prócer vital que le queda al movimiento?

Puede querer decir muchas cosas. Por ejemplo, “gracias totales” al rock. Claro, se trata de Mil horas, un tema que flamea como la capa de San Martin en Boulogne sur Mer. ¿La canción elegida por la juventud para dar vuelta una de sus páginas más pesadas?

También se podría pensar que a Lali no se le cae una sola idea. Que tiene nulo espíritu escrutador. Que pateó de puntín al medio.

Un homenaje no es sólo una forma de enaltecer a nuestros seres queridos. Es, además, una manera de tomar distancia. Un cumplido que llega cuando algo o alguien cree incansablemente en los propios valores.

El trap es un movimiento menos musical que cultural, y menos cultural que generacional.

¿Con el rock se acabó la última forma sofisticada de escuchar música?

Lacolla dice que el rock está debilitado en muchos sentidos. “En su momento, la militancia ocupó el recinto que el rock dejó vacío. El trap y el reggaetón cambiaron la lírica y la armonía por el mero ritmo de un beat, y de esta forma el rock terminó convirtiéndose en una caricatura”.

Roberto Pettinato dice que hasta los más grandes músicos de rock del mundo terminan tocando lo que el público quiere.Roberto Pettinato dice que hasta los más grandes músicos de rock del mundo terminan tocando lo que el público quiere.

Hace rato que el rock dejó de discutir con la novedad. La intensidad, en ese sentido, es muy baja. Todo se volvió calculado, especulativo, profesional. Tautológico. El rock ahora hace recitales como diciendo: si estás escuchando esto en 2024 es porque vos también sos una leyenda.

Habla una voz más que autorizada en la materia: Roberto Pettinato ya anda cerca de los 70 pirulos. “Primero, la jubilación no existe mientras uno siga tocando. Segundo, la jubilación dorada del rock llega cuando ya pasaste los 70 millones de dólares. Tercero, lo que dice el de La Beriso sobre no hacer más canciones nuevas, le sucede a los Who, le sucede a Genesis, le sucedió a Sumo, a Paul McCartney, que al principio hacia 70 temas de él y cuatro de Los Beatles, y terminó haciendo 97 de los Beatles y tres temas de él que, obvio, no le importan a nadie”.

Pettinato cree que las nuevas tendencias son sólo el resultado de “una orgía entre el Movistar Arena y River. En cualquier radio que yo pongo siguen pasando a Bryan Adams. La verdad, no escucho rap, trap o hip hop en la radio. El trap no jubila a nadie”.

Una fecha clave

El 18 de diciembre de 2021, sin embargo, podría ser recordado como el día en que el rock entró al geriátrico.

Muestra del rock argentino en el Museo Histórico Nacional. Foto: Andres D'ElíaMuestra del rock argentino en el Museo Histórico Nacional. Foto: Andres D’Elía

Ese día inauguró, en el Museo Histórico Nacional, una muestra dedicada al queridísimo rock argentino. Semejante solemnidad institucional nos puso un poco tristes: los afiches con los recortes del Suplemento Sí! de este diario. Volantes, entradas hechas a mano. Un valor de acopio realmente conmovedor. La cartelería urbana del álbum Clics modernos de Charly García, un poster de Celeste Carballo a punto de tocar en el mítico Palladium. Los Guarros en Halley, el afiche del festival Pan Caliente, de enero de 1982 en el club Excursionistas.

Fotos de Los Violadores, un piano flower power de Miguel Mateos, la armónica de León Gieco. Vestuario de los integrantes de Los Twist. Un foto gigante del Parakultural. El silbato con el que Miguel Abuelo hacía sus exclusivos solos de pito. Letras manuscritas de Spinetta y de Gustavo Cerati.

En una vitrina, cual sable corvo, la valija abierta con la que llegó Luca Prodan a la Argentina. El rock merecía un tratamiento digno de cualquier padre de la Patria. Detrás de cristal, un volante fotocopiado de Don Cornelio y la Zona encuadrado como podría estarlo la escarapela de French. O la de Beruti.



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