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14 de junio de 2024
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Música

Fito Páez – Gerardo Gandini: encuentro de dos mundos en el Teatro Colón


Fito Páez se presentó en el Teatro Colón en el marco del Foco Gandini, parte de un ciclo de homenajes a los diez años de la muerte del compositor.

“Trabajamos junto con las hijas de Gerardo, Alina y Alejandra, Pablo Gianera, Jorge Telerman y Enrique Avogadro, para que la música de Gerardo a diez años de su muerte esté sonando en la ciudad de Buenos Aires, como una luz que ilumine estos días tan aciagos, aquí y en todo el mundo”, dijo Páez al comienzo del concierto, vestido con capa como el Principito, todo de rojo furioso.

Gerardo Gandini (1936-2013) fue un músico imprescindible, atravesó todas las fronteras de la música: compositor y pianista clásico, hizo jazz, tango con Piazzolla y también, con Fito Páez, probó el rock.

La colaboración de Gandini con Páez fue primero como arreglador y director de un concierto de Miguel Ángel Estrella y la Camerata Bariloche en el Luna Park y luego en el Colón, en 1996, que incluía algunas canciones del músico rosarino, y después continuó con los arreglos para el noneto de cuerdas en el décimo tercer álbum Moda y pueblo (2005).

El rostro de Gerardo Gandini, proyectado en el telón del Colón.
El rostro de Gerardo Gandini, proyectado en el telón del Colón.

Poco después vinieron más conciertos, grabaciones y giras, y una intensa amistad.

El concierto tuvo el formato biográfico de esa amistad musicalmente virtuosa, con lo compartido y lo disfrutado, un precioso testimonio del cruce entre dos mundos -lo clásico y lo popular- con dos interlocutores de lujo.

Páez se entregó de cuerpo y alma al recorrido, en un formato más despojado -también de excesos vocales- el músico no disimuló su vulnerabilidad y encontró un registro vocal en el que, tal vez, nunca se lo escuchó tan cómodo.

La poderosa alquimia que hubo entre Gandini/Páez a través de los años se escuchó a lo largo de todo el concierto, que abrió con el primer tema de Moda y pueblo, Romance de la pena negra, con texto de García Lorca.

Fito tocó el piano, y había violines, violas y violonchelos.Fito tocó el piano, y había violines, violas y violonchelos.

En los arreglos de Gandini se escucha el diálogo con un interlocutor y un género con el que, aunque estaba lejos de ser su favorito, logró conectarse, discutirlo y disfrutarlo. Su escritura nunca es redundante, es un contrapunto que no pretende “arreglar” ni “mejorar”, más bien transitar por las tensiones armónicas, líricas y rítmicas de un género que Páez maneja con maestría como en Ambar violeta, Carabelas de la nada o Yo vengo a ofrecer mi corazón, canción que sonó como una poderosa letanía con la voz de Páez a capella en la introducción, interpretada a corazón abierto.

Algo parecido sucedió en la desnudez de la onírica Cae la noche en Okinawa, solo piano y voz.

“Vamos con esto que está hecho en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, entre los edificios, una mañana que aparecían los fuelles de Troilo y Piazzolla”, introdujo Páez su Carabelas de la nada. Era una de las canciones que más le gustaban a Gerardo -se aleja de lo modal a zonas impensadas, reflexionó en una oportunidad-, su enfoque captó tan bien el espíritu de la canción. Abre con un solo de violonchelo que proyecta su tono melancólico, muy bien interpretado por Melina Kyrkiris. En diálogo con la línea vocal, otra línea melódica de las cuerdas, áspera y pesada, arrastra la línea de fuerza de la canción. En el medio, a la rítmica picante del piano de Páez se le sumó la poderosa línea del bajo de Otero.

Fabiana Cantilo cantó "Te aliviará".Fabiana Cantilo cantó «Te aliviará».

Largamente ovacionada, Fabi Cantilo puso la voz y el corazón a Te aliviará, también con la participación de Otero y una lírica suave de las cuerdas que consuelan, sin edulcorar, las palabras que intentan mitigar un profundo dolor.

Todo lo contrario en la rabiosa Naturaleza sangre, las cuerdas llevan adelante la energía de una canción que trajo al pibe rockero.

“Nos gustaba el tango con Gerardo. Entonces, le metíamos con todo”, dijo Páez antes de entrar en Los mareados y luego La casita de mis viejos, acompañado por Ernesto Jodos al piano, que tocó con maestría los arreglos de Gandini con sus armonías jazzísticas, y su virtuosismo pianístico brilló en cada solo.

Además del tango, también compartían el gusto por la música brasileña, en particular Jobim-Buarque y se escuchó un precioso arreglo de la canción icónica Retrato en branco e preto.

"Desde el alma" fue el bis, y tronó la ovación.«Desde el alma» fue el bis, y tronó la ovación.

Cuando promediaba el concierto, Páez hizo un interludio con piano solo, El mar de Gerardo, se alejó de las armonías tonales o modales y lo que sonó recordó de alguna manera a Schöenberg, compositor que Gandini tocaba y enseñaba. De las disonancias emergió la armonía consonante de Dar es dar.

Y en este homenaje no faltaron los padrinos artísticos del músico rosarino: Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia y Charly García -“la Brancaleone argentina”, como dijo Páez- estuvieron presentes con las canciones El otro cambio, los que se fueron, Muchacha ojos de papel con una delicada línea de bajo a cargo de Otero, y una emotiva versión de Canción para mi muerte, para la que Gandini escribió una clásica y bella introducción de cuerdas. Mariposa tecknicolor cerró el recorrido, un glissando ascendente marcó el final de la canción y de un concierto que fue en constante ascenso.

Acompañaron a Fito el Ensamble Gandini/Paéz integrado por músicos de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Todos juntos llevaron sin sobresaltos el concierto, aunque algunas veces hubo desajustes, como Tumbas de la gloria -“una de las intros más difíciles que escribió Gerardo”, reconoció Páez-, un director que marcara las entradas tal vez habría evitado el errático comienzo o algunos otros desajustes en la línea del bajo en Vengo a ofrecer mi corazón.

Con la cara de Gerardo proyectada sobre el telón de fondo y una larguísima ovación, sonó Desde el alma como bis y la noche tuvo un cierre más que emotivo.

FICHA

Gandini/Páez Desde el alma

Ensamble Gandini/Páez. Ensamble de cuerdas Concertino: Elías Gurevich. Primeros violines: Serdar Geldymuradov, Matías Grande, Lucía Herrera, Manuel Quiroga. Artistas invitados: Fabiana Cantilo, Ernesto Jodos, Mariano Otero. Sala: Teatro Colón



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