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24 de junio de 2024
FM Del Condado
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Política

el plan de Cristina Kirchner sobre Javier Milei y qué pasará con Alberto Fernández en el peronismo


CFK se prepara

Cristina Elisabet Kirchner está instalada en Buenos Aires. Luego de pasar las Fiestas de fin de año en el Sur, volvió a su casa del barrio de San Telmo. No va más al Senado (lugar donde ejecutó sus políticas en los cuatro años de presidencia de Alberto Ángel Fernández) y se instaló en el Instituto Patria, el centro de estudios y acción política que creó tras la victoria presidencial de Mauricio Macri y que, ahora, reflotó junto a su inseparable Oscar Isidro Parrilli.

La ex Presidenta mantiene reuniones diarias con dirigentes de su espacio, acompañada muchas veces por su hijo Máximo. El diputado nacional sigue siendo el presidente del Partido Justicialista bonaerense, a pesar de su disputa personal y política con Axel Kicillof: ese es uno de los problemas políticos de Cristina, que no puede aplacar la tirria que se profesan el gobernador y el hijo de los Kirchner, quienes comparten territorio político en la mayor provincia del país. CFK está acompañada en su búnker político por la conducción del Patria: además del inefable Parrilli, participan del instituto K la folclorista Teresa Parodi, el cineasta Tristán Bauer, el duro intendente Pablo Zurro y diputados como Mónica Macha, la esposa de Martín Sabbatella. Y se la ve seguido a la intendenta Mayra Mendoza, una preferida de la ex jefa de Estado.

Allí, Cristina pone en ejecución su plan sobre Javier Gerardo Milei: la ex mandataria no quiere que se la responsabilice de ningún movimiento que pueda ser teñido de conspirativo o desestabilizador. Pide a sus diputados y senadores actuar con dureza, pero sin romper nada ni escaparse de los bordes. Por eso, en la marcha/paro de la CGT, ordenó que la política acompañe, pero que que el protagonismo sea de los actores sociales y obreros. Que los intendentes cumplan su función en el territorio y, fundamentalmente, en la provincia de Buenos Aires, sosteniendo al gobernador Kicillof. Y que haya un debate para reconstruir una propuesta que les permita recuperar credibilidad para «volver» al poder en 4 años.

Allí surgen diferencias. Como la de sectores que hablan del sectarismo con el que La Cámpora se manejó en los 4 años de gobierno de Alberto. O del rol que la propia Cristina ejerció sobre el ex presidente, a quien ella eligió para el papel estelar en Casa Rosada. ¿Y Sergio Massa? el ex ministro-candidato prepara su reaparición, con libro autobiográfico y promesa de declaraciones políticas sobre la marcha del gobierno de Milei. Pero allí, en el seno peronista, surgen dudas ante la cantidad de funcionarios allegados al ex titular de Economía que mantienen cargos de relevancia en el Gobierno nacional, como en Minería, INDEC, Ferrocarriles Argentinos y la bien ponderada AySA.

Cristina ha destinado horas a los gobernadores. Molesta con el tucumano Osvaldo Jaldo (casi una incorporación al plantel de las Fuerzas del Cielo, al igual que Daniel Osvaldo Scioli), dedicó tiempo a arropar al catamarqueño Raúl Jalil, para que no se sume al colaborativo Jaldo. En eso, CFK habla con Silvana Micaela Ginocchio, esposa de Jalil y diputada nacional por Catamarca. El movimiento se demuestra andando…

Javier Milei junto a Cristina Kirchner en el Congreso. Foto AFPJavier Milei junto a Cristina Kirchner en el Congreso. Foto AFP

Yo me bajo en Atocha

En la discusión política que sigue abierta entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof aparece el tema del Partido Justicialista. Algunos peronistas quieren que el joven camporista siga en el partido bonaerense, pero que el gobernador juegue para la conducción del PJ nacional. El asunto es que el Partido Justicialista de todo el país sigue presidido por Alberto Fernández, quien se mueve activamente pero en tierras españolas, más allá de algún retuit sobre la situación argentina. Las molestias con Alberto han llegado a su círculo más cercano, donde el propio Santiago Cafiero (hoy enfrascado en el debate por la Ley Ómnibus pues es diputado nacional) le ha dicho que es conveniente que dé un paso al costado en la conducción pejotista; lo hizo ya en diciembre, antes de que finalizara la administración albertista. Además del nombre de Kicillof se anotan para la sucesión partidaria el locuaz gobernador riojano Ricardo Quintela y el inoxidable Gildo Insfrán. Cambiar para no cambiar…

Alberto Fernández junto a Fabiola Yañez, en España.Alberto Fernández junto a Fabiola Yañez, en España.

Los amigos de mis amigos…

Mientras tanto, en el Gobierno nacional no todas son mieles. Aún siguen los temblores por la salida temprana del ministro Guillermo Ferraro, un empresario que supo capitalizar la fiscalización de la elección presidencial, pero que fue acusado de filtrar información. Pero en los alrededores del presidente Milei se señala que Ferraro no ejecutaba, no nombraba funcionarios y que tenía «baja capacidad de implementación», según sale de la boca de un asesor importante de la administración nacional. Quienes quieren a Ferraro dicen que el ex KPMG recibió dardos por parte de Mauricio Macri y de Sergio Massa: el del PRO habla seguido con Milei y el ex ministro de Economía no deja de hacer llegar sus reflexiones a distintos estamentos, luego de las reuniones que mantiene en sus oficinas de la Avenida del Libertador, donde preserva como fieles escuderos a ex colaboradores como Guillermo Michel, Eduardo Setti, Gabriel Rubinstein, Raúl Rigo y José «Vasco» de Mendiguren.

Sergio Massa con José Ignacio de Mendiguren. Foto Juan Manuel FogliaSergio Massa con José Ignacio de Mendiguren. Foto Juan Manuel Foglia

Algunos ruidos que surgieron fuerte en el Gobierno nacional fueron sobre las presencias de Santiago Caputo y de Federico Sturzenegger. Es que tanto el asesor de imagen y relato como el ex presidente del BCRA participaron de reuniones sin tener un cargo específico y corrían el riesgo de ser señalados por conductas inapropiadas, más cercanas al lobby que a un ejercicio saludable de la función pública.

A esos sonidos irregulares se sumó el nombre de alguien menos conocido como Germán Di Bella, el subsecretario de Agricultura de la Nación, quien en medio del debate del proyecto de Ley Ómnibus, aparece vinculado a una empresa de bioetanol justo cuando se discute una serie de modificaciones a la ley vigente que regula el negocio de los biocombustibles.

Para este mes de enero, a la empresa del subsecretario de Agricultura se le asignaron unos 10.500 m3 de bioetanol que le asegurarán a su empresa, Bioetanol Río Cuarto, poder facturar 4.871 millones de pesos. Si la idea de Milei es desregular el mercado y terminar con que el Estado sea el que define todo y mantenga un mercado cautivo para un grupo de empresas, la presencia de este funcionario aliado de Juan Schiaretti promete algún que otro escozor. No la ven…



Fuente Oficial