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25 de junio de 2024
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Espectáculos

bullying, maltrato familiar, alcohol y un cáncer fulminante


En la década de los ’90, Patrick Swayze se convirtió en uno de los galanes indiscutidos de Hollywood por sus roles protagónicos en Dirty dancing y Ghost: la sombra del amor, clásicos del cine que lo catapultaron a la fama y lo hicieron trascender más allá de la muerte a pesar de su trágica partida a raíz de un feroz cáncer de páncreas el 14 de septiembre de 2009.

A lo largo de su carrera, el actor demostró una gran capacidad para reinventarse en el ámbito artístico y un innegable talento en la actuación y la danza.

Esos dos factores lo ayudaron a formar parte de la industria del entretenimiento y lo hicieron dueño de inolvidable legado que abarca icónicas obras de teatro en Broadway, 11 series de televisión y 34 películas de todos los géneros.

Sin embargo, el camino al estrellato no fue un campo de rosas.

Desde chico, Swayze tuvo que hacerle frente a innumerables desafíos: superó el bullying y el maltrato familiar en manos de su madre, se repuso del alcoholismo tras el fallecimiento de su padre y hermana, e incluso dio una dura batalla contra la enfermedad que le puso fin a su vida con entereza y profesionalismo.

Una infancia complicada

Patrick Swayze y su sombra, en una presentación de Madrid, durante el año 2004. Foto: EFE
Patrick Swayze y su sombra, en una presentación de Madrid, durante el año 2004. Foto: EFE

El actor nació en Texas, Estados Unidos, en 1952 y se crió en una familia de clase media como uno de los cinco hijos que tuvieron su padre, Jesse Wayne Swayze -ingeniero mecánico- y su madre, Patsy Karnes -profesora de danza clásica-, quien influyó para que Patrick se forme como bailarín en la academia de ballet donde ella era directora.

En la secundaria, el artista era objeto de burlas por su amor a la danza, por lo que tomó clases de artes marciales para aprender a defenderse.

Patrick Swayze también se refugió en deportes como gimnasia, natación y fútbol americano para despojarse de la etiqueta de “afeminado” hasta que a los 18 años se lesionó una de sus rodillas en un partido.

El actor no sólo sufría violencia en el colegio: su estricta madre lo maltrataba física y psicológicamente. De hecho, Patsy solía ser tan dura con Patrick que su padre amenazó con divorciarse si ella no dejaba de golpearlo.

“Nunca volvió a pegarle después de eso”, aseguró la ex esposa del actor, Lisa Niemi, que lo conoció en la escuela de baile que Karnes dirigía cuando él tenía 20 años, y ella sólo 15.

“Su madre decía que era estricta porque era ese tipo de maestra. Era una mujer complicada e intensa, pero con una fuerza vital asombrosa, y Patrick la amaba y respetaba”, remarcó la actriz sobre Patsy que falleció en 2013, a los 86 años.

Demi Moore y Patrick Swayze, en la inolvidable "Ghost: la sombra del amor". Foto: AP/Paramount Pictures
Demi Moore y Patrick Swayze, en la inolvidable «Ghost: la sombra del amor». Foto: AP/Paramount Pictures

Sobre la exigencia a la que fue sometido para convertirse en bailarín, Patrick reflexionó: “Mi madre no creía que alguien pudiera llamarse artista a sí mismo hasta conocer bien los distintos niveles de todas las artes. Así que los probé todos. Mis padres solo aceptaban un primer puesto, y yo sentía que debía lograr eso. Tenía muchos problemas de autoestima”.

Un artista todoterreno

Al comenzar la facultad, sus habilidades físicas lo ayudaron a conseguir una beca en gimnasia, pero decidió abandonar la carrera universitaria tras ser contratado como bailarín en el espectáculo Disney on Parade, donde interpretó al príncipe de Blancanieves durante un año en Canadá y los Estados Unidos.

Finalizado aquél proyecto, Swayze volvió a su casa en Houston y se casó con Lisa Niemi el 12 de junio de 1975. Previamente, en 1972, el actor se había mudado a Nueva York para continuar su formación de danza clásica en la escuela de baile Harkness y en la Academia Joffrey.

Patrick Swayze y su mujer Lisa Niemi. Ella supo ponerse firme con el alcoholismo del actor y también lo acompañó hasta la muerte. Foto: AP/ Lefteris PitarakisPatrick Swayze y su mujer Lisa Niemi. Ella supo ponerse firme con el alcoholismo del actor y también lo acompañó hasta la muerte. Foto: AP/ Lefteris Pitarakis

Esto le permitió convertirse en el bailarín principal de la compañía de ballet Eliot Feld, pero la lesión de su rodilla lo obligó a ser operado cuatro veces y casi le amputan la pierna por una infección en el torrente sanguíneo que inició como un caso de absceso dental en 1976.

En una semana, los médicos tomaron las medidas necesarias para que Patrick no perdiera su extremidad inferior y a pesar que pudieron salvarla, él nunca se reincorporó a la danza profesional.

“Fue un milagro, pero sentí que me iba a destrozar la vida. Dejar el ballet creó un vacío en mi que traté de llenar por años. Sin embargo, fue lo mejor que me pudo pasar, porque eso me llevó a la interpretación”, manifestó.

Swayze se reinventó y apostó por actuar en Broadway donde trabajó en producciones como West Side Story, Goodtime Charley y Grease, obra de teatro en la que interpretó a Danny Zuko, papel que también encarnó John Travolta en el filme de 1978.

El éxito que cosechó sobre los escenarios de Nueva York le dieron la confianza para triunfar en Hollywood y en 1979 se mudó a Los Ángeles junto a su esposa, con tan solo 1500 dólares en el bolsillo en busca de una oportunidad.

Mientras intentaba hacerse un lugar en la meca del cine norteamericano con pequeños papeles, el artista trabajó en una planta siderúrgica, una tienda de productos marinos e incluso emprendió en la carpintería, pero su debut actoral en pantalla no se hizo esperar.

Patrick Swayze y Jennifer Grey, en una escena de "Dirty Dancing". Foto: APPatrick Swayze y Jennifer Grey, en una escena de «Dirty Dancing». Foto: AP

Ese mismo año protagonizó la película La fiebre del patín (1979) del director William. A. Levey. Allí encarnó a Ace Jonhson, el sexy líder de un grupo de patinadores, papel le dio fama de “rompecorazones” aunque él rechazaba ser rotulado con esa etiqueta, porque no se sentía cómodo siendo objeto de deseo permanente.

Fama y alcoholismo, un cóctel explosivo

En 1982, Patrick cayó en una profunda depresión tras la muerte de su padre Jesse, quien sufrió un repentino ataque al corazón a los 57 años.

Mientras transitaba aquella dolorosa pérdida, el éxito lo encontró al ser convocado por el reconocido director cinematográfico Francis Ford Coppola para actuar en su película Rebeldes (1983) junto a Tom Cruise y Matt Dillon.

Su consagración como celebridad de Hollywood llegó en 1987 al protagonizar el filme Dirty Dancing con la actriz Jennifer Grey, bajo la dirección de Emile Ardolino.

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La película original, con Patrick Swayze y Jennifer Grey.

Allí, Swayze interpretó al instructor de baile Johnny Castle, lo que le valió una nominación al Globo de Oro en la categoría “Mejor actor principal en una película de comedia o musical” y también lo convirtió en uno de los galanes más deseados en Hollywood tras el estreno, cuya recaudación superó los 124 millones de dólares.

Desbordado por la fama y la incomodidad que le generó ser considerado un símbolo sexual cuando aún intentaba superar la muerte de su padre, el actor se refugió en el alcohol. «Me volví estúpido y bebí demasiado. Tratar de entender lo que era ser un humano real y vivir con ese nivel de fama, fue difícil para mí”, aseguró.

El reconocimiento de Dirty Dancing (1987) lo posicionó como una estrella del cine a nivel mundial al protagonizar la película Ghost: la sombra del amor, con la actriz Demi Moore. Allí interpretó a Sam Wheat, un empleado bancario que trata de comunicarse desde el más allá con su novia Molly Jensen, a través de una vidente.

Patrick Swayze y su mujer Lisa Niemi. Se conocieron cuando él tenía 20 años y ella, 15.Patrick Swayze y su mujer Lisa Niemi. Se conocieron cuando él tenía 20 años y ella, 15.

Aquella nueva ola de atención en su vida complicó aún más la batalla contra el alcoholismo, por lo que en 1993 accedió a ingresar a una clínica de rehabilitación.

Sin enbargo, una serie de inesperados acontecimientos como el suicidio de su hermana Vicky en 1994 y el accidente que sufrió durante la filmación del thriller Cartas de un asesino (1998), que lo dejó al borde la parálisis y lo obligó realizarse 12 intervenciones quirúrgicas luego de romperse las dos piernas, lo llevaron a retomar sus viejos hábitos.

Patrick nunca se definió como un gran consumidor de alcohol, pero el dolor que le causó la pérdida de su padre desembocó en una fuerte adicción por las bebidas que duró una década y casi destruye su matrimonio.

Al respecto, Lisa contó que el actor “tenía una personalidad diferente cuando consumía de más. Era el mejor hombre sobre el planeta, a menos que se tomara una copa”, remarcó.

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Es una de las escenas eróticas más memorables del cine de los noventa. La protagonizan Patrick Swayze y Demi Moore.

Niemi sostuvo que su esposo jamás fue violento hacia ella durante sus estados de ebriedad, pero en 2005 se cansó y le dio un ultimátum al abandonar el hogar que compartían. Esta drástica decisión por parte de la bailarina causó que el actor se desintoxicara y rehabilitara por completo, gesto que recompuso su relación hasta que él murió en 2009.

Sobre el día que dejó su casa, Lisa especificó: “Era muy doloroso verlo destruirse a sí mismo de esa manera, así que le dije: ‘Tengo que irme porque no puedo sentarme acá y verte morir’. Realmente pensé que él estaba llegando a ese punto, y me fui”.

“Me dediqué en cuerpo y alma a ser budista durante seis años. Tomaba té, hacía meditación trascendental e intenté la cienciología. Hice todo lo que podía porque no estaba a gusto conmigo mismo. De hecho, casi me mato en moto. Era bastante autodestructivo”, se sinceró Patrick sobre los métodos que usó para poner su vida personal en orden antes de asistir a centros de rehabilitación donde trató su dependencia al alcohol.

Patrick Swayze, imagen de un cuadrp. Foto: replaceface.tumblr.com.Patrick Swayze, imagen de un cuadrp. Foto: replaceface.tumblr.com.

Un fulminante cáncer, su destino final

La vida de Patrick Swayze dio un giro inesperado en 2008. Tras el brindis de medianoche en vísperas de año nuevo, sintió que “algo quemaba dentro de su cuerpo” cuando tomó un sorbo de champagne. “No había nada raro en mí salvo ese ardor”, enfatizó el actor, que en esa época, ya llevaba un tiempo perdiendo peso y sufriendo reiteradas indigestiones.

En enero de ese año, fue diagnosticado con cáncer avanzado de páncreas (grado 5) tras hacerse una biopsia. Dos meses después, Patrick se sinceró sobre la incertidumbre y el pánico que le generó esta noticia: “Estoy pasando por un infierno. Estoy asustado, enfadado y me pregunto: ‘¿Por qué a mí?’”.

En aquél entonces, el artista se encontraba en Chicago, Estados Unidos para filmar la serie La bestia, de 13 capítulos, en la que interpretó a un agente veterano del FBI.

Patrick Swayze, en una imagen de mayo de 2008. Ya estaba enfermo. Foto: Reuters/ Danny MoloshokPatrick Swayze, en una imagen de mayo de 2008. Ya estaba enfermo. Foto: Reuters/ Danny Moloshok

Pero al enterarse de su enfermedad, viajó a San Gabriel, California junto a su esposa para comenzar el tratamiento de quimioterapia el cual definió como “un infierno”. En junio, el artista retomó el rodaje del drama policial, a pesar de su delicado estado de salud y deterioro físico.

Su compromiso para completar la grabación del proyecto fue tal que no solo trabajó 12 horas al día, sino que decidió no ingerir los paliativos recomendados por los médicos, ya que no quería actuar bajo los efectos de ninguna medicina a pesar de los fuertes dolores que le causaba el cáncer.

El actor no sólo se sometió a una cirugía de emergencia para extirpar parte de su estómago invadido por el cáncer y exhaustivas sesiones de quimioterapia para erradicar la enfermedad de su organismo. sino que además intentó tratamientos experimentales que en aquella época, los expertos le informaron que tenían un 5 % en efectividad.

«¿Cómo consigues mantener una buena actitud cuando todas las estadísticas te dan por muerto? Vas a trabajar», analizó Swayze.

Un año más tarde, en enero de 2009, el actor partió rumbo a Los Ángeles para promocionar la serie, pero nunca llegó a la presentación, ya que tras un severo ataque de tos fue hospitalizado con un cuadro de neumonía. A los tres meses, sus médicos descubrieron que el cáncer había hecho metástasis en el hígado.

En cuanto a las últimas semanas de Patrick con vida, Lisa, su ex esposa, compartió: “Cuando la enfermedad comenzó a avanzar, él tenía una infección que no desaparecía y otras complicaciones así que decidí llevarlo a casa y en una semana o dos, falleció”.

Patrick Swayze es recordado a 15 años de su muerte, como un gran actor y bailarín. Foto: AP/ Lefteris PitarakisPatrick Swayze es recordado a 15 años de su muerte, como un gran actor y bailarín. Foto: AP/ Lefteris Pitarakis

“Me gustaría poder decir que nuestra última conversación fue profunda, pero le pregunté qué quería para su cumpleaños y nos dijimos que nos amábamos. Yo nunca salía de la habitación sin decírselo y todavía siento que no fue suficiente», reconoció.

Patrick Swayze murió el 14 de septiembre de 2009 a los 57 años. El cuerpo se cremó después de su funeral y las cenizas fueron llevadas a su rancho en el estado de Nuevo México.



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