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Mendoza
14 de junio de 2024
FM Del Condado
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Policiales

Asesinaron a una mujer frente a su hija para robarle el auto en Castelar


María Lucrecia Arias (51) volvía a su casa en la localidad bonaerense de Castelar, partido de Morón, cuando este jueves a la noche fue asesinada enfrente de su hija de 17 años por una banda de delincuentes que intentaron robarle el auto.

Ocurrió pasadas las 23 en San Nicolás y Salcedo, de Castelar Norte, en la zona oeste del conurbano. En un típico barrio de casas clase media y de casas bajas en donde los hechos de inseguridad son cada vez más frecuentes, según contaron los vecinos.

La víctima fue abordada por cuatro delincuentes que se desplazaban en un coche oscuro. Allí quisieron robarle su Volkswagen Suran, pero terminó asesinada.

La principal hipótesis que maneja el titular de la Unidad Fiscal de Instrucción 7 de Morón, Matías Rapazzo, es que a Arias se le habría trabado el cinturón de seguridad y no pudo bajarse de inmediato del auto cuando los delincuentes la amenazaron con fines de robo, motivo por el cual le efectuaron al menos un disparo en el pecho.

La hija de la víctima logró bajar del rodado y escapar mientras pedía ayuda a los gritos. Los vecinos de la zona que escucharon el disparo llamaron a la policía de la comisaría de Castelar Norte.

De la mamá de Lucrecia a Patricia Bullrich. "Que pongan las mismas ganas de encontrar a los asesinos que pusieron para atrapar a los que mataron a Uma".De la mamá de Lucrecia a Patricia Bullrich. «Que pongan las mismas ganas de encontrar a los asesinos que pusieron para atrapar a los que mataron a Uma».

En la tarde del viernes, Graciela, la mamá de Lucrecia salió a la puerta de su casa, donde había cámaras y micrófonos. “Lo único que quiero decir en nombre de mis hijos y de toda mi familia, es que así como pusieron tantas ganas y tanta fuerza para detener a los que mataron a Uma, hija del custodio de la señora Patricia Bullrich, por favor hagan lo mismo con los asesinos de mi hija”.

Visiblemente angustiada, Graciela, sostenida por dos familiares, señaló que decidió enfrentar a las cámaras «para que mis palabras lleguen a oídos de la señora Patricia (Bullrich). Quiero que hagan lo mismo con los que mataron a mi hija y a todas las otras víctimas. Y también quería salir porque respeto el trabajo de ustedes (por los periodistas). Nada más, discúlpenme».

Los asaltantes escaparon sin concretar el robo. Fuentes judiciales dijeron que de la escena del auto de la víctima los peritos levantaron huellas y rastros, al tiempo que se secuestraron imágenes de cámaras de seguridad de la zona para la poder avanzar en la identificación de los criminales.

Además, en base a la prueba recolectada, los investigadores determinaron que a la mujer la mataron de un tiro efectuado con una pistola calibre 9 milímetros.

El frente de la casa en la que asesinaron a Lucrecia Arias cuando intentaban robarle el auto. Foto: Guillermo Rodríguez AdamiEl frente de la casa en la que asesinaron a Lucrecia Arias cuando intentaban robarle el auto. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Poco después del ataque, un Peugeot 208 negro en el que se cree que se movían los asesinos fue hallado en el barrio Ejército de los Andes, conocido como «Fuerte Apache», de Ciudadela, por lo que fue secuestrado para las pericias correspondientes. Hasta ahora no habían identificado a los autores del crimen.

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Los delincuentes la abordaron cerca de las 23.

Técnica superior en Administración de Empresas, Arias llevaba 34 años trabajando en Arcos Dorados, la empresa propietaria de McDonald’s, donde se desempeñaba como consultora de operaciones en la zona oeste. El suyo era uno esos múltiples casos de empleados que ingresan en la compañía en su primer trabajo como crew (como se llama a los que atienden en los locales) y fue haciendo carrera hasta ascender a una posición de supervisión.

“En Arcos Dorados nos solidarizamos con la familia de Lucrecia y expresamos nuestro profundo dolor por el fallecimiento de nuestra compañera. Estamos acompañando a su círculo cercano, familia y colegas, en estos difíciles momentos”, compartió la compañía en un comunicado.

Actualmente, Arias era una de las supervisoras de zona oeste. Tenía a su cargo varios locales y su tarea era recorrerlos durante el día y controlar cuestiones vinculadas a gestión, recursos, rentabilidad y distintos temas relacionados con la operación.

La mujer volvía a su casa con su hija luego de un compromiso personal cuando ocurrió la tragedia. Priscilla, una vecina, contó que escuchó dos disparos poco antes de la medianoche y que salió unos minutos después, cuando ya estaban las ambulancias atendiendo a la mujer.

«Estuve ahí cuando le decían a la chica que su madre había fallecido. Fue un grito desgarrador, horrible», relató. Según su testimonio, los médicos intentaron salvarle la vida en el auto, pero ya había fallecido.

Además contó que en el barrio hay apenas una cámara de seguridad, que pertenece a uno de los vecinos. Pero que con esa imagen pudieron ver cómo le robaban el auto a otra vecina. «Estamos cansados de la inseguridad», protestó, y agregó que tienen un grupo de WhatsApp en el que la inseguridad es el tema principal.

Desvalijaron a un jubilado a unas cuadras del crimen

También el jueves a la noche, a unas cuadras del lugar donde mataron a Arias, dos delincuentes desvalijaron la casa de un jubilado que había salido a comer con su familia. Ocurrió cerca de las 20.30.

Pedro, el damnificado, había salido a cenar a un restaurante cercano. Allí recibió un llamado del sistema de seguridad que tiene instalado en su casa, avisando que estaba sonando la alarma y que había movimientos en el interior de la vivienda.

Minutos después, un vecino le avisó que ya se había detenido el ruido, por eso no volvió rápidamente. Sin embargo, al llegar al domicilio encontró que estaba todo dado vuelta.

«Cuando vuelvo me encuentro la casa desvalijada. Subieron por la reja de mi casa, cruzaron por el techo, rompieron dos puertas que las palanquearon y bueno, me sacaron todo lo que tenía«, se quejó ante TN. Según relató, le sacaron cerca de 2.000 dólares y unos 400.000 pesos.

«Cuando entro a la casa veo que en el baño había una montaña de ropa y las habitaciones todas revueltas. Evidentemente la gente que entró nos vio salir. Tengo el coche en el garage, fue alguien que vio que nos íbamos en el momento», relató.

«Hace 60 años que vivo acá. Entrar a tu casa y ver todo revuelto, me puso muy mal. Pero bueno, es lo que pasa en todo el conurbano. La policía pasa, no es una zona peligrosa, es de clase media. A unos vecinos los robaron en su momento. los hechos suceden, está difícil la situación. No sirve de nada la reja y la cámara porque aparecen igual», protestó resignado.



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