La Ciudad y el INA impulsan soluciones basadas en la naturaleza para reducir el impacto de las crecidas en el piedemonte
El crecimiento de la Ciudad hacia las zonas de piedemonte plantea nuevos desafíos frente a las lluvias intensas. En ese contexto, la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, a través del Fondo Verde para la Sostenibilidad Ambiental, financia un proyecto que propone complementar las obras tradicionales de infraestructura con soluciones que aprovechan el funcionamiento natural del territorio.
La iniciativa, denominada “Bioretenciones y Soluciones Basadas en la Naturaleza para la mitigación aluvional en el piedemonte mendocino”, es desarrollada por especialistas del Instituto Nacional del Agua (INA) y la UTN Mendoza. El objetivo es diseñar pequeñas intervenciones de ingeniería natural, acompañadas por vegetación nativa, capaces de retener temporalmente el agua en las zonas altas de la montaña y disminuir su velocidad y volumen antes de que llegue a los sectores ubicados aguas abajo.
El trabajo se concentra en la cuenca del Zanjón de los Ciruelos, ubicada al norte del dique Los Papagallos y próxima a la Reserva Natural Divisadero Largo. Allí, el equipo técnico estudia el comportamiento del agua y las características del terreno para determinar los puntos estratégicos en los que podrían implementarse estas soluciones.
Las instituciones que están involucradas en la iniciativa son: Instituto Nacional del Agua, Subgerencia Centro Regional Andino y la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Mendoza, con su Laboratorio e Instituto Regional de Estudios del Agua
Tecnología aplicada a la prevención aluvional
Para conocer con mayor precisión cómo se desplaza el agua durante las precipitaciones, los especialistas utilizaron drones, imágenes satelitales y modelos tridimensionales del terreno. Estas herramientas permitieron analizar la topografía de la cuenca y simular distintos escenarios de lluvia.
De acuerdo con las simulaciones realizadas, las intervenciones proyectadas permitirían reducir entre un 20% y un 30% el volumen de agua que escurre hacia los sectores urbanos durante episodios de tormenta.
Además de disminuir el riesgo asociado a las crecidas, las obras están pensadas para reducir el arrastre de barro y piedras y favorecer la infiltración del agua en el suelo. De esta manera, parte del recurso podría incorporarse nuevamente al subsuelo y contribuir a la recarga de las vertientes subterráneas.
“Buscamos una ingeniería que trabaje con la naturaleza y no en contra de ella. Estas obras no solo reducen el riesgo para la población ante lluvias fuertes, sino que también recargan el agua subterránea y devuelven el verde a nuestro piedemonte”, explicó el ingeniero Víctor Burgos, responsable del proyecto por el INA-SCRA.
Una estrategia con beneficios ambientales y urbanos
El proyecto apunta a generar beneficios que trascienden la mitigación del riesgo aluvional y que combinan la protección de la población con el cuidado del ambiente.
Entre sus principales aportes se encuentran:
Mayor seguridad: permite disminuir el volumen y la velocidad del agua que llega hacia las zonas urbanizadas y, con ello, reducir el riesgo de anegamientos y afectaciones durante tormentas intensas.
Recuperación ambiental: contempla la incorporación y recuperación de vegetación nativa en los sectores donde se desarrollen las intervenciones.
Aprovechamiento del agua: favorece la infiltración y permite que parte del agua retenida vuelva al subsuelo en lugar de escurrir rápidamente hacia las zonas bajas.
Reducción del arrastre de sedimentos: las intervenciones contribuyen a disminuir el desplazamiento de barro y piedras generado por las crecidas.
Un modelo que podrá replicarse en otras cuencas
Como parte de las próximas etapas, el equipo técnico continuará evaluando el comportamiento del suelo frente a diferentes intensidades de lluvia y profundizando el análisis de las características de la cuenca.
Una vez finalizados los estudios, se prevé contar con un modelo técnico replicable que permita evaluar la aplicación de este tipo de soluciones en otras cuencas del piedemonte mendocino.
De esta manera, la iniciativa busca aportar herramientas para una gestión del territorio que combine prevención, innovación y sostenibilidad, incorporando soluciones que permitan avanzar hacia una Ciudad más segura y preparada frente a los eventos climáticos.







