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14 de julio de 2024
FM Del Condado
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Espectáculos

habla de su admiración por Furia, de sus conflictos con Virginia y de lo que le diría a Pablo Echarri


Cuando ingresó a la casa, el 3 de marzo de este año junto a otros cuatro participantes, no imaginó que fuera a durar más de un mes. Duró cuatro y, encima, salió cuarto. Quedó en el umbral del podio de Gran hermano que de definirá el domingo 7 entre Bautista, Nicolás y Emmanuel. Este martes al mediodía, a 40 horas de haber sido eliminado, Darío Martínez Corti ya empieza a tener sensación a gloria, un estado casi opuesto al que tuvo cuando desanduvo el camino hacia «el afuera».

En charla con Clarín y con esa misma amabilidad -y también sentido del humor- que se le vio en el reality, explica que «más allá de que voy entendiendo todo de a poquito, es la primera vez en cuatro meses que logro dormir seis horas de corrido. No sabés lo que descansé. Soy otro tipo. Y esto, a mi edad, se valora mucho».

Tiene 57 años, una esposa, cuatro hijos y un nieto y por unos días transitará el aislamiento en un hotel al que va cada uno de los que sale. Después, seguramente, vuelva a su casa de La Plata, aunque la hoja de ruta que lo espera lo tendrá en distintos estudios de televisión de Capital y de Martínez.

El lunes a la noche salió por un rato para ir al debate comandado por Santiago del Moro y ahí vivió una gala picante, principalmente por los cruces que tuvo con Virginia, la mujer de 55 años, también de La Plata. Durante el juego se los vio compinches, como apoyándose mutuamente en la diaria, hasta que un comentario de ella sobre el hijo de él (había entrado como aliento familiar) y sobre Furia arrancó un camino de chispas. Parecía todo aclarado adentro, pero afuera él descubrió que no. Y se enteró también de que ella había contado que de jóvenes se habían besado. Situación que en la casa habían negado rotundamente los dos.

De joven, Martínez Corti integró el elenco de "Los copiones", una ficción que emitía ATC. De joven, Martínez Corti integró el elenco de «Los copiones», una ficción que emitía ATC.

-Se la pasaron negando que había habido algo entre ustedes y al final…

-Es que, te juro por mis hijos, no sé de qué habla Virginia. No quiero ser descortés ni mucho menos, pero no recuerdo ningún beso con ella. Ojalá pueda decirme cuándo fue, dónde… Estoy seguro que no pasó nada de eso. Yo la vi tres o cuatro veces de pasada, pero nunca un chape ni nada de eso. No tendría problema en reconocerlo, por supuesto. Pero no pasó.

-En la casa también dijo que habías salido con una amiga de ella.

-No me cayó bien que contara eso, pero, bueno, ya habrá tiempo de que hablemos y aclaremos las cosas. Somos gente grande. Un poco me duele todo esto porque yo la banqué en la casa, nos bancamos, no nos votábamos, había un código. Me jodió que dijera que yo cocinaba de más y se tiraba la comida, y que sólo me gustaban las chicas de menos de 40. Son comentarios innecesarios y, fundamentalmente, no son ciertos.

Darío, al salir de la casa, con cara de fastidio: "Es que me quedé a un pasito del podio". Foto: Prensa Telefe.Darío, al salir de la casa, con cara de fastidio: «Es que me quedé a un pasito del podio». Foto: Prensa Telefe.

-Así como en el debate te sorprendiste con algunos dichos de Virginia, ¿te llamó la atención el cariño que te manifestó Furia?

-No me sorprendió lo de Juliana porque ya en la casa habíamos pegado mucha onda. Es una mina bárbara. Yo prefiero decirle Juli, porque Furia es un personaje. Fue una gran compañera. Yo no sé si se dimensiona cómo es, pero, ponele, si vos le decís ‘Che, Juli, se me quedó un gatito en el Himalaya’, ella ya está empezando a subir. Más allá de algunas reacciones negativas que pudo haber tenido en la casa, es una persona con gran capacidad para brillar.

-Pero tardaron en construir el vínculo.

-Ella me dio las razones: un día me dijo ‘Nunca te pude desestabilizar. Sos el único‘. Me picaba y yo la dejaba pasar o me corría. Yo la veía jugar, su cabeza no paraba nunca.

-En el abrazo fuerte que se dieron en el estudio, ¿se dijeron algo al oído?

-Le dije: ‘Juli, pensá en vos’. Le pedí que se cuidara la salud (le diagnosticaron leucemia) y que disfrutara, tiene un potencial extraordinario para las cámaras.

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Darío y Emmanuel simularon una boda dentro de la casa. Foto: Prensa TelefeDarío y Emmanuel simularon una boda dentro de la casa. Foto: Prensa Telefe

Darío lleva 40 años en el mercado automotor, con la compra venta de vehículos. Y a eso va a volver más adelante, pero también anda con ganas de que se vuelva a abrir la puerta del actor que fue.

«Yo fui padre muy joven y lo importante era salir a laburar para mantener a la familia. Así que aquello quedó en plano de la vocación, aunque trabajé en algunas cositas», cuenta antes de detallar que «estuve en Los copiones, un viejo programa de ATC (1987, con Elvira Romei y Pachi Armas), yo hacía del jefe de los malos. Y trabajé en un mediometraje, Memorias de un naufragio, que se dio en algunos cines de los Estados Unidos (con dirección de Fabricio Heider)».

-Capaz te llaman para hacer de hermano de Pablo Echarri en alguna tira, después de todo lo que te cargaban en la casa por el parecido.

-Ojalá me lo cruce algún día a Pablo y le pueda pedir disculpas. Es un papelón, cómo me van a comparar con Echarri. Aunque, pensándolo bien, y teniendo en cuenta que soy más grande, a él deberían decirle que se parece mí.

El jueves pasado, en la gala destinada a las bodas dentro de la casa, no tuvo reparos en simular un casamiento con Emmanuel, su compañero que agita con compromiso la bandera de la comunidad LGBTQ. A él le tiene cariño, pero entre los tres finalistas se queda con Bautista, «por afinidad pura».

Con las pocas horas que lleva afuera de la casa de GH piensa que «mi vida pegó un giro, pero me siento el tipo de siempre».

-Por supuesto, no lo dudaría. Fue una experiencia que me hizo reflexionar sobre muchas cosas. Y la interacción generacional me sumó.

-Si ingresaran todos de nuevo y hubiera que elegir un ganador…

-Votaría por Juliana, es la mejor.



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