El recreo de amor que cada cuatro años nos regala el Mundial

El recreo de amor que cada cuatro años nos regala el Mundial

El recreo de amor que cada cuatro años nos regala el Mundial

Vuelve a ponerse en marcha esa maquinaria de sueños y esperanzas. Vuelven los nervios, las cábalas, los festejos colectivos y los infaltables análisis de ocasión a cargo de cada argentino devenido en especialista. El Mundial de fútbol regresa y, con él, una liturgia conocida: las banderas en los balcones, los pronósticos, las reuniones familiares y las conversaciones que invaden hogares, oficinas, escuelas y cafés.

En nuestro país, este fenómeno adquiere una intensidad particular. El Mundial es, más allá de una competencia deportiva, una experiencia emocional compartida por millones de paisanos.

Quizás allí resida la verdadera fuerza de este acontecimiento: el Mundial nos ofrece algo cada vez más escaso: una historia común. Aunque al otro día volvamos a nuestra complicada cotidianeidad fragmentada y caótica. Disfrutemos, pues, de este recreo de amor entre argentinos.