El Mundo

Ver el Sol así es impresionante

todaymarzo 6, 2024

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Eduardo Schaberger Poupeau es el Messi de los fotógrafos del Sol. Argentino, santafesino y, probablemente, el mejor. Como el diez. La NASA sigue de cerca su trabajo y es el “campeón” vigente del mundial de fotografía astronómica.

Como si fuera poco, en los últimos días clavó un golazo: le sacó una foto a la mancha solar AR 3590, la más grande registrada hasta el día de hoy en el actual ciclo solar.

Del mismo modo que La pulga, Eduardo alguna vez fue un niño que soñó. Leo deseaba jugar en primera; Schaberger, obnubilado por las fotos que veía en las revistas de astronomía, soñaba con que las suyas aparecieran en una de ellas. Y ambos lo lograron.

Como todavía faltan unos cuantos años para que se apague el Sol, el fotógrafo puede tomar tantas instantáneas como centésimas de segundo transcurren mientras usted lee este artículo.

Porque sacar una foto nítida del Sol no es cuestión de salir al patio cámara y apuntar para arriba con una cámara. Ni siquiera es posible con un telescopio común (ojo, no lo intente porque puede perder la vista en un santiamén).

¿Quedás ciego así de una?

Sí, sí, sí. No hay chance. Acá en el mundillo de la astronomía el chiste dice que te podés equivocar dos veces, una por cada ojo.

La mancha solar AR 3590. Foto: cortesía Eduardo SchabergerLa mancha solar AR 3590. Foto: cortesía Eduardo Schaberger

La fotografía solar es complicada, contó Schaberger a Clarín, por la intensidad del Sol. Los telescopios deben estar correctamente filtrados porque si no (el Sol) puede dejar al fotógrafo “automáticamente ciego”. Es como lo que pasa con las lupas, pero mil veces peor.

Para la foto de la mancha, Schaberger utilizó un telescopio reflector especial diseñado y construido en su ciudad natal, Rafaela.

Intentando ser lo menos técnico posible -aunque transformado por su pasión- el fotógrafo explicó: “En vez de estar aluminizado tiene solamente el vidrio pulido de forma parabólica. Este refleja el 4% de la luz que llega del Sol; el resto pasa a través del vidrio y se esparce”.

¿Cuáles son las condiciones ideales para tomar una foto como esa?

El principal enemigo de todo este tipo de fotografías de alta resolución, ya sea lunar o planetaria, pero sobre todo del Sol, es la turbulencia de la atmósfera, que nunca está calma.

Lo que vuelve compleja la tarea de fotografiar el Sol es la atmósfera. Sus capas se mueven constantemente de acuerdo a la altura en la que estén y, dicho a grosso modo, llevan y traen masas de aire que, cuando están calientes, se empiezan a agitar y crean turbulencias.

“Entonces vos nunca vas a ver a través de una cámara o de tu ojo una imagen nítida del Sol. Temblequea. Por ahí hay momentos que parece que se ondula, como que está hirviendo. Tiene un montón de efectos todo el tiempo”, detalló el especialista.

¿Qué equipos usas para sacar las imágenes?

Se usan cámaras astronómicas de alta velocidad que pueden fotografiar, por ejemplo, 160 cuadros por segundo. Se aplica una técnica que se llama Lucky Imaging (imagen afortunada), que lo que hace es grabar pequeñas secuencias de 10, 12 o 15 segundos donde vas a contar con entre 1.600 a 2.000 frames, tratando de tener la suerte -de ahí el nombre- de que algunos de esos frames coincidan con instantes (décimas de segundo) donde la atmósfera se calma un poco.

Una vez que lográs la captura eso se analiza con un software que te hace un gráfico y ahí podés ver qué cantidad de frames tienen buena calidad. Estos se apilan para reducir el ruido digital que producen esos sensores y ahí tenés la imagen y la terminás de procesar.

Eduardo es el mejor fotógrafo de Sol de Latinoamérica. Foto: cortesía Eduardo SchabergerEduardo es el mejor fotógrafo de Sol de Latinoamérica. Foto: cortesía Eduardo Schaberger

La foto solar es eso: el trabajo de hallar capturas sublimes.

La complejidad del proceso es proporcional al tiempo que tarda Eduardo en hallar esas postales. Hay veces que, dependiendo de las condiciones climáticas, capturó 200 o 300 gigas de información.

Una cámara específica. Las hacen fabricantes de cámaras astronómicas. Se usan sensores usualmente marca Sony porque son muy rápidos. La cámara es un cilindro o un hexágono de aluminio que tiene el sensor adentro y conexiones. Entonces yo con un cable USB conecto eso a mi computadora y desde la PC controlo la cámara. La cámara no tiene ningún botón, no tiene nada.

¿Y hacés las capturas desde la computadora?

Sí, desde ahí directamente.

¿La cámara va conectada al telescopio?

Sí, la cámara va puesta en el telescopio. Ponés la cámara en el lugar en donde pondrías el ojo. Se pueden incorporar distintos accesorios. Lentes para dar más aumento y más.

Eduardo Schaberger tiene 50 años. Es fan de la astronomía desde los 11. Foto: cortesía Eduardo SchabergerEduardo Schaberger tiene 50 años. Es fan de la astronomía desde los 11. Foto: cortesía Eduardo Schaberger

¿Cuál es el momento del día ideal para tomar una foto del Sol?

Generalmente a la mañana. Cuando estás fotografiando cualquier astro que no sea el Sol, uno lo que espera es que esté bien sobre tu cabeza porque es cuando hay menos atmósfera para atravesar. Habrás visto alguna vez la Luna súper grande y anaranjada. Bueno, eso es porque está totalmente deformada por la atmósfera.

¿A veces te pones a ver el espacio por ocio?

Sí. Con el Sol no tanto porque estoy tratando de capturar. Pero sí, a veces sí. Me gusta. Saco el telescopio para observar algún cúmulo de estrellas o la Luna misma.

¿Y qué fue lo más espectacular que viste con un telescopio?

El Sol siempre me ha sorprendido mucho, por eso le dedico tiempo. Cuando vos ves una nebulosa o una galaxia es interesante porque decís “bueno, estoy mirando el pasado”. Mirás la galaxia de Andrómeda, que está a 2 millones de años luz, y estás viendo cómo era hace 2 millones de años, porque la luz tardó ese tiempo en llegar a nosotros. Eso te hace volar la cabeza.

Una de sus icónicas capturas del Sol. Foto: cortesía Eduardo SchabergerUna de sus icónicas capturas del Sol. Foto: cortesía Eduardo Schaberger

El Sol le parece “realmente impresionante”, entre otras cosas, por sus prominencias que se elevan a 200 mil kilómetros de altura o sus manchas que cambian constantemente de forma. “El que nunca vio algo a través de un telescopio no se imagina lo que es ver el Sol así. Es como si fuera una brasa encendida; ese nivel de rojo intenso… Es muy especial”.

De las bicis a la NASA

Aunque tiene 50 años y es fanático de la astronomía desde los 11, Schaberger proviene de un mundo totalmente ajeno al del cosmos: el del ciclismo.

Ingresó al universo de las bicicletas tras dejar trunca la carrera de analista de sistemas. Trabajó en una importante bicicletería de Rafaela y compitió. Su especialidad era reparar bicicletas de carreras.

Así estuvo hasta los treinta, cuando encaró una nueva etapa como profesional, la de las fotografías convencionales. Desde ese momento hasta que la astronomía lo cooptó hizo fotos de familias, bebés recién nacidos y álbumes para eventos. Tareas que hoy en día sigue llevando a cabo, pero con el agregado de las fotos astronómicas, las cuales aprendió a hacer por sus propios medios.

Eduardo aprendió a sacar fotos del Sol por sus propios medios. Foto: cortesía Eduardo SchabergerEduardo aprendió a sacar fotos del Sol por sus propios medios. Foto: cortesía Eduardo Schaberger

Para poder cumplir su sueño y perfeccionar su labor, Eduardo tuvo que sacrificar muchas cosas. Conseguir equipos solares es “extremadamente caro”, ya que la mayoría de los insumos son traídos a través de importadores, y de alguna manera tenía que contar con ellos.

¿Cómo obtuviste los equipos para poder sacar tus fotos?

Es complicado, se hace de a poco. Los equipos solares son extremadamente caros. Por ejemplo, el tubo de un telescopio solar H-Alfa puede valer 10 mil dólares. Los filtros que se usan pueden ir de 2, 3, 5 mil dólares, cosas por el estilo.

Los conseguí porque realmente me gusta y dejo de lado otras cosas. No cambio el auto, compro equipos. No me voy de vacaciones, compro equipos. No es que me sobra y entonces lo derrocho ahí. Son opciones. Yo elijo hacer fotos del Sol.

¿Sos el único en Argentina que hace fotos del Sol de este estilo?

Acá en la Argentina, que esté haciendo cosas a este nivel, sí. Hay gente que por ahí tuvo un telescopio, puso un filtro e hizo una foto al Sol alguna vez. Pero que logre este tipo de fotos, no, no hay nadie.

Algunas fotos tuyas fueron elegidas por la NASA como fotografía del día. ¿Cómo es particularmente tu vínculo con la agencia estadounidense?

Vos envías fotografías y ellos las eligen para ponerlas en un portal. La NASA tiene mucho prestigio, pero el fin de ellos es ilustrar lo que quieren hablar ese día. Entonces tal vez las fotos que aparecen ahí a veces no son las mejores que existen.

Una pregunta sobre el Sol

Eduardo -como Messi- ya no puede contar sus premios con los dedos de sus manos. Publicaron fotos suyas, además de la NASA, Space Weather, Nature y otros portales y revistas de varios países. Él, de no ser porque su reconocimiento es la pura exposición, podría tener esas fotos como las que protagoniza el argentino rodeado de galardones.

¿Cuál es el reconocimiento más prestigioso que te otorgaron o que más te interpeló?

El observatorio de Greenwich organiza en Inglaterra el concurso de astrofotografía más importante del mundo, y el año pasado gané la categoría solar. Es top.

¿Es como el Mundial de fotos de astronomía?

De esa competencia, “A Sun Question”, la foto del Sol con el signo de pregunta mencionada al comienzo, fue elegida de entre más de 4.000 fotografías provenientes de 64 países distintos. Cuando todos se suelen contentar con quedar finalistas con una solo imagen, él llegó con cuatro a esa instancia.

¿Por qué crees que esa foto se destacó por sobre otras, inclusive las tuyas?

Cuando la fotografié le vi potencial por ese filamento que dibuja un signo de interrogación en la superficie. Tal vez no sea la foto más espectacular que he hecho -tengo fotos que a mi criterio son mejores que esa- pero esa lo que tiene es que encierra un mensaje, ¿no? El Sol, a pesar de ser nuestra estrella, la más cercana, la que podemos ver todos los días y estudiar con múltiples aparatos, todavía encierra muchos interrogantes.

"A Sun Question" con el "signo de pregunta" en el medio. Foto: cortesía Eduardo Schaberger«A Sun Question» con el «signo de pregunta» en el medio. Foto: cortesía Eduardo Schaberger

Para Eduardo, el Sol “es tan misterioso que dibujó un signo de interrogación sobre su superficie para decir que todavía hay muchas cosas que no entendemos de él”.

¿Viajaste alguna vez a ver tus fotos en exhibición?

No, soy de los que en pos de hacer este tipo de fotos nunca salí del país. Si no no se puede. Acá en Argentina no tenés el poder adquisitivo que tienen en otros países, entonces hay cosas que sacrificás. No tengo para todo.

¿Soñás a lo grande? Viajar al espacio, o cosas así…

No, ya no me da, ni el físico ni la edad…. Ya creo que el premio es más que suficiente. Porque tengo el recuerdo de mí cuando era chico mirando libros y sorprendiéndome con las imágenes que veía en los libros y hoy veo en ellos mis fotos publicadas.

El Museo de Greenwich publicó un libro con todas las fotos del año y están mis cuatro fotos en las páginas del libro con una calidad tremenda. Hay un mapa de todo el mundo con las referencias de qué lugar se tomaron todas las fotos y vos ves que Latinoamérica está vacía salvo por mí.

Me imagino el orgullo que sentiste al verlo, ¿no?

Claro, ver eso ya es un premio. No necesito ir al espacio.



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