Policiales

el llamativo mensaje en el chat de empleados de La Delfina

todaymarzo 4, 2024

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Un mensaje enviado a un grupo de Whatsapp de empleados del country La Delfina de Pilar, donde asesinaron al empresario Roberto Eduardo Wolfenson (71) es la nueva pista que se sumó al expediente.

«Hola buen día vecinos estoy muy mal por lo sucedido con el sr eduado .RECORDE QUE ME LO PACE CAMINANDO POR LA CALLE DEL BARRIO FRENTE LA UF 240 EL DIA MIERCOLES 21 A LAS 1630 HS IVA CAMINADO CON UN JARDINERO PERO DE LOS QUE TRABAJAN PARA EL BARRIO CON EL TRATOR EL JARDINERO ERA MOROCHO Y GORDITO Y COMO DE 2 METROS DE ALTO Y AHORA YA NO LO VI MAS . SABEN SI RENUNCIO?», dice el mensaje enviado al chat «Vecindad LA DELFINA» y que el abogado de la familia de Wolfenson pide investigar.

El mensaje fue remitido a la fiscalía N° 3 de Pilar, a cargo de Germán Camafreita, por parte del abogado Tomás Farini Duggan, que representa a los particulares damnificados.

Farini incluyó una captura del mensaje y aclaró: «Desconozco si los datos allí manifestados son veraces, pero -de considerarlo pertinente- el Sr. Fiscal podrá convocar al titular de la línea a prestar declaración testimonial», dijo.

El abogado pidió además que llamen a declarar a dos testigos, amigos íntimos de Wolfenson, para que aporten detalles sobre su vida privada y relaciones.

Roberto Eduardo Wolfenson Band fue asesinado en su casa ubicada en el barrio cerrado La Delfina. Tenía 71 años. Foto: FacebookRoberto Eduardo Wolfenson Band fue asesinado en su casa ubicada en el barrio cerrado La Delfina. Tenía 71 años. Foto: Facebook

Ahora los investigadores tienen previsto peritar las dos computadoras que usaba el ingeniero y tomar evidencia digital. En esa línea, Farini Duggan pidió buscar cuántos ingresos hubo al Whatsapp de la víctima entre el jueves y el viernes y desde qué dispositivo.

También requirió ver si fueron borrados mensajes y si -de ser así- quedaron alojados en algún lado, entre otras medidas de prueba que incluyen a la guardia del barrio La Delfina y la citación de la perito de la Policía Científica que se presentó el viernes ante el hallazgo del cuerpo.

El crimen

Wolfenson fue asesinado el viernes 23 de febrero pasado en su casa de ese barrio privado. Para los investigadores, el crimen ocurrió entre la franja de las 13 y las 17 horas, de acuerdo a la data de muerte y los aportes de los testigos.

Fue el profesor de piano el que lo encontró sin vida, cuando fue a su casa para la clase semanal. Los testigos indican que la última vez que lo vieron con vida fue el jueves.

El asesino se llevó el teléfono de la víctima, que se activó en dos oportunidades. No está claro si quien lo tiene lo prendió o si alguien activó las redes de manera remota y por eso ingresaron mensajes de Whatsapp que habían quedado «con una sola tilde».

Un testigo se presentó espontáneamente en la fiscalía N° 3 de Pilar y manifestó sus dudas alrededor de este punto. Se trata de un vecino que compartía clases de gimnasia con la víctima todos los días. «Vio la noticia en televisión y contó que Wolfenson no fue a la clase de gimnasia que tenía prevista y que intentó comunicarse con él el jueves a la noche para invitarlo a cenar pero que no le entraban los mensajes», confiaron fuentes con acceso al expediente.

Otro dato llamativo para quienes lo conocieron fue que tenía la misma ropa que el jueves, cuando la empleada doméstica se retiró de la casa. «Es llamativo que tuviera la misma ropa porque no hubiera usado dos días seguidos la misma prenda», cuestionaron.

Este testigo dijo creer que «lo mataron el jueves» y por eso estaba vestido con esa ropa y no le llegaban los mensajes.

Los estudios complementarios a la autopsia permitirán establecer con más certeza la data de la muerte y confirmar si efectivamente falleció el viernes como indicó el primer peritaje.

La huella dactilar y la escena del hallazgo

En la escena del hallazgo del cuerpo está rodeada de dudas. Wolfenson estaba en un cuarto de invitados, tendido boca arriba, descalzo y con las Crocs prolijamente apoyadas sobre las tibias.

La cabeza debajo de un radiador que no tenía ni una mancha de sangre, a pesar de que la cara del empresario estaba golpeada.

El informe de la autopsia precisó que tenía lesiones en los cuatro dedos de la mano izquierda, como si la víctima hubiera intentado evitar que lo asfixiaran poniendo la mano. Un corte en la zona cervical, de alrededor de 7 centímetros de largo que podría haberse producido con la misma tanza con la que lo ahorcaron, en algún forcejo.

Además tenía un golpe en una ceja, en la frente y un corte en un pómulo, un fuerte golpe en la nariz y un corte interior producto de otro golpe en la boca, con una lesión en la parte interna de una de las mejillas, según detalló la autopsia

Todos esos golpes refieren a una feroz pelea en la que el empresario intentó defenderse de su asesino. Pero no se encontraron manchas de sangre en las paredes ni en otros lugares de la casa que permitan reconstruir el ataque. Tampoco ningún ambiente estaba desordenado ni con roturas propias de un enfrentamiento semejante.

Además del celular, la pareja de la víctima (con la que no estaba casado pero que sostenían un vínculo hace 18 años) informó el faltante de un parlante de conexión bluetooth, un almohadón y guantes de limpieza que estaban en una bolsa.

Crimen de un jubilado en un Country de Pilar. La Delfina. CapturaCrimen de un jubilado en un Country de Pilar. La Delfina. Captura

El jueves encontró un rollo de tanza similar al que podría haber sido utilizado para cometer el crimen y la Policía Científica, secuestró el rollo de 100 metros de «Tanza nylon puro – Gaetani Hnos» para ser peritado. No está claro porqué no lo encontraron la primera vez, aunque la mujer sospechó del lugar donde estaba porque no era habitual que guardaran eso ahí.

En este barrido hallaron una huella dactilar que no ha podido ser identificada y que no pertenece a ninguna de las personas que habitualmente ingresaban a la casa de La Delfina.

Farini Duggan solicitó que sea cotejada con un piletero, dos albañiles y un jardinero que realizaban tareas de mantenimiento en su casa.

El fiscal Germán Camafreita estaba, además, tomando declaración a los vecinos del barrio que compartían clases de gimnasia con la víctima, para intentar llenar los casilleros y determinar los últimos movimientos de la víctima.

¿Por qué es importante? Porque los registros de ingreso al barrio cerrado no detectaron ninguna visita al lote de Wolfenson durante el viernes. El último registro es la empleada de limpieza que se retiró el jueves como todas las semanas. El piletero, según declaró, había hecho el trabajo de mantenimiento pero no ingresó a la casa ni golpeó la puerta ni vio al empresario el viernes por la mañana.

La cama

Las sábanas del cuarto de invitados en el que fue encontrado Wolfenson estaban dentro del lavarropas. La cama había sido tendida por la empleada el jueves y con sábanas limpias porque recibiría la visita de su hijo.

Por algún motivo alguien sacó esas sábanas y la cama quedó sólo con el colchón. Pero la ropa de cama estaba en el lavarropas, sin lavar, y no hallaron ahí ni sangre, ni semen, ni ningún motivo para sospechar de que algo ocurrió allí.

El miércoles realizarían exámenes toxicológicos, de vísceras e histopatológicos para saber si había sido drogado, consumido alcohol o algún elemento que lo hubiera adormecido.

El robo no era la principal línea de investigación porque de la casa no faltaba ni dinero de la caja fuerte ni otros elementos de valor. Incluso secuestraron las dos computadoras de la víctima para ser peritadas.

Familiares, allegados, vecinos, empleados: todos y ninguno son posibles sospechosos.



Fuente Oficial

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