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Bradley Cooper, el hombre más odiado de Hollywood

todayfebrero 10, 2024 2

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“La dirección es el lugar donde mi cerebro se siente más cómodo”, responde Bradley Cooper cuando le preguntan sobre el desafío de dirigirse a sí mismo en una película.

Sus críticos van a decir que frases como esa demuestran que es pretencioso queriendo hacerse el intelectual. Aún cuando sea su amigo Steven Spielberg el entrevistador y él esté tratando de explicarle que no es un proceso esquizofrénico el que vive en el set yendo de un lado al otro de la cámara.

Es la segunda vez que es director y actor de una película. Lo acaba de hacer en Maestro, interpretando al conductor de orquesta Leonard Bernstein y ya lo había hecho en 2018 en Nace una Estrella, junto a Lady Gaga. Por ambas películas fue nominado al Oscar como actor, pero no como director.

Algunos sostienen que eso le ocurre porque se empeña demasiado en promocionarse como director, más que como actor.

No le ayuda que en ciudades como Los Ángeles, por ejemplo, los carteles con la publicidad de la película de Netflix se multipliquen en la calle, en los edificios, en los costados de los autobuses. Tanta exposición le abre las puertas a sus odiadores.

Nadie sabe bien por qué lo critican tanto. El tipo es talentoso, buena gente, los actores que dirige no paran de elogiarlo. Muy disciplinado, no le importa tardar 6 años preparando un rol, como es el caso de Bernstein en Maestro, donde tuvo que practicar mucho para poder dirigir a la orquesta sinfónica de Londres en vivo, en una magnífica catedral.

Bradley Cooper y Carey Mulligan, como Leonard Bernstein y Felicia Montealegre, en "Maestro". Foto: Jason McDonald/Netflix vía APBradley Cooper y Carey Mulligan, como Leonard Bernstein y Felicia Montealegre, en «Maestro». Foto: Jason McDonald/Netflix vía AP

Bugs Bunny, una batuta y el sueño del pibe

Nacido en Filadelfia, Bradley Cooper estudió arte en Nueva York y lleva una larga carrera en Hollywood. El éxito le llegó en 2009 con ¿Qué pasó ayer?, que inspiraría una saga muy divertida de películas de despedidas de soltero.

Acumular 12 nominaciones al Oscar a los 49 años habla de una carrera muy fructífera y también probablemente de la frustración de no haber podido, hasta ahora, irse a casa con el premio.

Cuando tenía ocho años no quería ser actor, sino conductor de orquesta y sus padres le regalaron una batuta. Le gustaba ver como Bugs Bunny y Tom y Jerry la usaban para hacer música y eso se convirtió en su obsesión.

Con los años se hizo fan de Leonard Bernstein y por eso no dudó en pedirle a Spielberg, productor ejecutivo de Maestro, que le diera la oportunidad de dirigirla él.

Bradley Cooper, en los últimos Critics Choice Awards. Foto: Reuters
/Aude GuerrucciBradley Cooper, en los últimos Critics Choice Awards. Foto: Reuters
/Aude Guerrucci

Se terminaría enfocando más en el matrimonio de Lenny con una actriz de Broadway, aunque era bisexual, y en la hermosa familia que formaron. El retrato de un hombre complejo y fascinante que también compuso el musical West Side Story (Amor sin barreras).

Las controversias que despertó con Maestro

Primero, Bradley Cooper recibió muchas críticas por la nariz prostética que le agregaron para parecerse más a su personaje, con sesiones de entre 3 y 5 horas de maquillaje.

Los hijos de Bernstein no se ofendieron. Es más, pusieron a disposición de Cooper y de Carey Mulligan, la actriz que interpreta a su madre Felicia y que también está nominada a un Oscar, todos sus archivos de fotos, su casa familiar y los placares llenos de ropa.

Se asombran aún más de como el actor logró captar la personalidad de su padre y su forma de hablar, cambiando los timbres de voz en la medida en que va envejeciendo.

En las redes lo acusaron de “diva” por decir que cuando dirige no le gustan las sillas en el set. Mulligan lo defiende.

Bradley Cooper uy Lady Gaga, en "Nace una estrella". Ahí también fue nominado al Oscar como actor, pero no ganó. Foto: Neal Preston/Warner Bros. PicturesBradley Cooper uy Lady Gaga, en «Nace una estrella». Ahí también fue nominado al Oscar como actor, pero no ganó. Foto: Neal Preston/Warner Bros. Pictures

El método de Bradley Cooper parece ser el de tratar de que no se note que están filmando una película, convertirla casi en una obra de teatro, con muy pocas tomas.

“Hace películas para ganar premios”, repiten algunos, como si eso estuviera mal.

Su romance blanqueado con la modelo Gigi Hadid no lo ayuda. ¿Será envidia?

Hace poco interrumpió una entrevista virtual para ir a atender a su hija Lea, que comparte con su ex pareja, la modelo Irina Shayk. Un tierno que elige ir a las premiaciones con su mamá.



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