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Quién era el jardinero asesinado durante un tiroteo entre ladrones y policías en Caseros

todayfebrero 8, 2024 2

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«¿Señor, le puedo cortar el pasto?», es la pregunta que le hizo Roberto Mario Iannizzotto (39) esta mañana a un vecino de la calle Guaminí al 5124 en Caseros, partido de Tres de Febrero. Mientras se acomodaba para seguir cortando el césped, una camioneta huía, a los tiros, de un patrullero. Desorientado, Mario se quedó viendo la escena y a los pocos segundos cayó al suelo. Una bala impactó en su abdomen y la misma terminó con su vida en el hospital.

Según pudo saber Clarín, Mario hace siete años se dedicaba a ejercer este oficio. De hecho, comenzó luego de capacitarse a través de un curso que ofrecía la Municipalidad. Era un podador autorizado y formaba parte de un registro comunal.

“Empezó solo y de a poco fue comprando las herramientas hasta llegar a tener una cortadora naftera que son de las mejores. Tuvo que remarla bastante. El último tiempo trabajaba con un muchacho, le cortaba a los vecinos y ellos mismos lo iban recomendando”, dice Alexis Varone, un amigo muy cercano, a Clarín.

Alexis describe a Roberto como “una persona laburadora que siempre estaba trabajando para ganarse el mango”. “A mi me conoce desde muy chico, vivía a la vuelta de mi casa y en un momento me dio un trabajo”, recuerda.

Mario era papá de Francisco, estaba soltero y era muy fanatico del Club Boca Juniors. “Era un súper hincha. Divertido, alegre, siempre hablaba con los vecinos y siempre estaba con una sonrisa para todos», dice Alexis.

Roberto Mario Iannizzotto (39), el jardinero asesinado durante un brutal tiroteo en Caseros.Roberto Mario Iannizzotto (39), el jardinero asesinado durante un brutal tiroteo en Caseros.

Y acota: «Teresa, que es la tía de él, que también lo crió y me cuidó a mi de chico, es la que peor la debe estar pasando en estos momentos”.

El joven vivía a solo diez cuadras del lugar donde lo mataron. “Era un vecino muy querido del barrio, vive acá desde que nació. Siempre sonriente y amable. Dispuesto a ayudar a quien lo necesite. Le tocó una vida difícil, pero había logrado salir adelante sobre todo por su hijo. Son momentos de mucha tristeza para el barrio”, dice Noelia Colombo, una vecina.

En Guaminí al 5124 el pasto quedó a medio cortar y aún quedan algunas manchas de sangre que perdió Mario. “Era un tipo que estaba trabajando como todos nosotros, que seguro se levantó muy temprano para venir a ganarse el mango y terminó así. ¿Hay derecho a sacarle la vida de esa forma?”, pregunta indignada Alejandra Cejas.

La brutal persecución que terminó con un muerto

La mujer junto a sus hijas fueron protagonistas del trágico final que tuvo Mario. Alejandra describe con exactitud que subió a su auto junto con sus hijas a las 7.46, vio que había tres hombres a escasos metros cortando el pasto de su vecino. Arriba del coche, comienza a escuchar cada vez más cerca las sirenas de un patrullero y una seguidilla de disparos.

En las imágenes que se pudo ver de la cámara de seguridad, a las 7.47 pasa una camioneta Toyota Hilux blanca, a toda velocidad, que era perseguida por un patrullero. “Tanto el que manejaba como el que iba del lado del acompañante iban con armas apuntando y tirando para afuera. La policía también iba a los tiros”, recuerda Alejandra.

Cortaba el césped en la vereda, quedó en medio de un tiroteo entre policías y delincuentes y murió de un balazo en Caseros.Cortaba el césped en la vereda, quedó en medio de un tiroteo entre policías y delincuentes y murió de un balazo en Caseros.

Roberto estaba con su cortadora de pasto tendida en el suelo y se estaba acomodando para seguir con su trabajo. La escena le llama la atención y se queda viendo como pasan los dos vehículos a paso acelerado. Segundos después, se desploma en el suelo y sus dos compañeros corren a asistirlo. Una bala impactó en su abdomen, según los vecinos consultados por Clarín, luego de 10 minutos llegó la ambulancia, fue trasladado al hospital Carrillo de Ciudadela y murió.

“Para mi la bala que impactó fue la de los ladrones, porque él cae después de que pasa el patrullero. Esto es tierra de nadie. Acá en frente tenemos dos fábricas. Todas las mañanas los obreros se sientan en el cordón a esperar que su jefe les abra. Cuando salgo no sabes el alivio que me da ver a los muchachos ahí, mira con qué estoy tranquila como vecina”, dice la mujer que vive hace más de 30 años en el barrio.

Gabriela Cicarelli vive hace cinco años en la zona, cuando sucedió todo estaba tomando mates con su marido, pensó que los ruidos eran los de los escapes de una moto, pero el bullicio de sus vecinos hizo que salga a ver lo que estaba pensando. “‘Está muerto, está muerto’ gritaban todos y salí y lo vi al pobre muchacho ahí. Esto es muy peligroso”, manifiesta.

“Los robos son moneda corriente. De hecho, yo nunca entro el auto en el garaje porque tengo terror. Prefiero tenerlo acá y que me roben una pieza a que me maten a mi. Es una zona complicada, no hay seguridad y se paga una fortuna en impuestos”, remarca.

Los propios vecinos hacen malabares para poder esquivar los robos. “Nosotros como vecinos pagamos entre todos dos domos y tenemos una alarma vecinal. Si bien no prevenís nada, algo es algo. Cuando vi la noticia me sentí muy mal porque pude ser yo o cualquiera”, dice una quiosquera de la zona.

“El barrio más peligroso al mediodía, aunque la verdad es que no hay un horario. A la noche cuando vengo de buscar a mi esposa, abro la puerta y espero a que entre el auto, me quedo esperando por si viene alguien de sorpresa”, explica brevemente Gabriel Carrazco a Clarín. A su lado, un cartonero de la zona, Walter Reynoso dice que los robos “son moneda corriente”, y que suelen robar partes de autos o hacen robos al voleo.

Según aseguraron fuentes policiales a Clarín, el robo ocurrió en Caseros, luego de eso se envió un alerta y minutos más tarde un patrullero logra identificar la 4×4. De ahí se inicia la persecución que terminó con la vida de Mario. Los delincuentes continuaron con su huida hasta llegar a avenida Perdriel y Angel Pini, en ese lugar chocaron contra otro móvil, abandonaron la camioneta y escaparon, a los tiros y de a pie.

“Los imputados están prófugos, se fueron en dirección a la Villa Carlos Gardel. Están a la espera de las pericias para determinar el procedimiento de la bala”, manifestaron.

La causa está en manos del fiscal Ernesto Farber, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 del departamento judicial San Martín. Los investigadores secuestraron dentro de la camioneta en la que iban los asaltantes una pistola calibre .22, vainas servidas de 9 milímetros y una munición intacta del mismo calibre. También, la fiscalía secuestró dos pistolas Bersa Thunder 9 milímetros utilizadas por los efectivos que persiguieron a los delincuentes con el objetivo de que sean sometidas a pericias.



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